Mundo Fusion

viernes, junio 09, 2006

El arco iris...

Hoy ha venido mi mami de León a verme, y a que no sabeis que me ha traido? Pues unos cuantos colores más, así poco a poco voy completando todos los colores del arco iris y muchos más. Ahora tengo 8 colores, y a mi me siguen pareciendo pocos, aunque de momento ya tengo para poder seguir haciendo más combinaciones este fin de semana...

Ahora estoy pensando en hacer la Flor de los Siete Colores, el otro día Caline me sugirió la idea, yo no conocía el cómic de "Angel, la Niña de las Flores", así que Caline me ha contado este cuento maravilloso:

"La "Flor de los Siete Colores" era la "meta" de esa serie. Era una comiquita japonesa, donde una niñita, Ángel, era visitada por un gato y un perro que le pedían que los acompañara a buscar esa flor. Ellos recorrían un montón de sitios, donde les decían que estaba la supuesta flor, que, por ser de los siete colores, tenía los colores del arcoiris y siempre que al fin, después de muchas aventuras, llegaban donde estaba la flor, descubrían que no era, a veces le faltaba un color o era una flor en la nieve que recibía el color a través de un prisma, je,je,je, todo un drama.
En la serie había dos personajes malos, que querían robarse la flor y ella, por supuesto siempre los evadía y además tenía algo que era como un broche, no recuerdo bien, que la hacía cambiar de ropa y adoptar diferentes profesiones.
En fin... ella recorrió medio mundo y la flor estaba en su propio jardín, que sus abuelos fueron construyendo gracias a un chico misterioso que ayudaba a Ángel cuando estaba en serios problemas, él siempre repartía semillas en los pueblos donde pasaba Ángel y ella enviaba las suyas a casa, para la floristería de su familia.
Al final de la serie, que es lindísima, ella consigue la flor y la lleva al reino de las hadas, donde termina casándose con el chico misterioso, que era el príncipe de
las hadas y ella la princesa... todo muy brillante y colorido y súper lindo, como son esos dibujitos japoneses... no faltan las lágrimas."

En fin, que gracias a la historia que Caline me ha dado a conocer, me inspiraré en la "Flor de los Siete Colores" y a ver que flor me sale con mi nueva gama de colores...


miércoles, junio 07, 2006

Las recetas de la abuela...

Hoy quiero hablaros de los libros de cocina que seguro utilizaban muchas de nuestras abuelas en su época. Los editaba la Editorial Molino allá por el año 1943 y formaban parte de la "Biblioteca El Ama de Casa". Cada libro estaba dedicado a un plato de cocina y constaba de las 125 mejores recetas para prepararlos.






Hay que ver cómo han cambiado los tiempos desde aquella época, sobre todo para nosotras, así se presentaba la colección en la contraportada:


Biblioteca El Ama de Casa

"Esta colección, destinada principalmente a las amas de casa, a quienes trata de resolver el diario problema que presenta la cocina, ha sido planeada en forma completamente nueva, reuniendo en volúmenes de 64 páginas una selección de 125 recetas sobre un mismo alimento. Así, entre los títulos ya publicados, figuran las recetas para preparar de ciento veinticinco formas distintas: huevos, pescados, pollos, dulces, caza, ensaladas, helados, salsas y platos fríos.

La reunión de estos volúmenes permitirá a toda ama de casa solucionar en un momento dado, el problema que origina la llegada de un invitado a quien no se esperaba, la necesidad de preparar precipitadamente la comida, el tener que limitarse a un producto alimenticio cuya repetición puede llegar a producir hastío en el esposo.

Todas estas recetas han sido elegidas con el mayor cuidado, y su preparación está al alcance de la mujer más inexperta, quien, con ayuda de estos tomitos, podrá convertirse en una excelente cocinera."


Os dejo una receta que yo siempe había querido conocer y que la he encontrado en el libro sobre "Las patatas"...

Patatas a la Holandesa

Se rehogan en una cacerola, con manteca, cebolla y tomate, finamente picados; luego se echan las patatas a ruedas algo gruesas, para que se conserven enteras. Cuando se les haya dado unas vueltas, se les echa un octavo de litro de leche por kilogramo de patatas y un poco de queso rallado.
Cuando hayan cocido un poco y estén tiernas, se apartan y se les agrega una yema de huevo duro desleída en leche, otra cruda y una cucharada de manteca.
Echo esto, se cubren de queso rallado, se doran en el horno y se sirven calientes.

Creo que un día de estos voy a probar a hacerlas. ya os contaré...

martes, junio 06, 2006

Mi homenaje al Apolo XXI...

Hoy quiero hablaros del Apolo XXI, le tengo mucho cariño ya que en él aprendía a conducir hace ya un par de años. Tiene una historia muy larga y es que ha recorrido más de 400.000 Km, como si hubiera llegado a la luna. Hace 2 años decidí sacarme el carnet de conducir, en Madrid el ir al trabajo me llevaba más de 1 h de ida y otra de vuelta. Para no ir a la autoescuela sin nunca haberme subido a un coche, T. padre se ofreció a ser mi profesor particular y a prestarme el Apolo XXI para mis prácticas.

El primer día lo cogí por un prado enorme, en el que no podía chocarme con nada en varios Km a la redonda, aún así Yaya no se atrevió a subirse conmigo en el coche, y eso que ya la advertí que corría más peligro fuera que dentro. Después de la primera vuelta, ya se animo y así seguí dando vueltas durante un buen rato. Pero claro, enseguida me aburrí de no poder practicar el seguir un camino, y es que lo de conducir campo a través no tiene tampoco demasiado reto. Así que al día siguiente mi profesor decidió que estaba preparada para ir por un camino, eso si de tierra y piedrecillas, por allí me metí toda decidida cuando de repente vi que detrás venía un coche, que nervios, yo sin tener ni idea y ya con tráfico, y eso que por allí normalmente no pasa nadie. Así que me aparté a un lado para que pudiera pasar y seguí con mi práctica.

En seguida lo de seguir el camino ya me aburría, necesitaba algún reto más, así que mi profesor me iba diciendo donde tenía que parar porque justo al lado de un arbol en el camino había un semáforo, a subir una cuesta, a dar marcha atrás, a intentar aparcar el coche entre dos rayas que habíamos pintado con un palo en el suelo, así poco a poco me fui soltando. Y todo esto con el Apolo XXI que no se caló ni una sóla vez, y es que es todo un campeón...

Luego llegó el momento decisivo de apuntarme a la autoescuela y empezar a conducir por Madrid, di unas cuantas clases y cuando ya me dieron el carnet, ese mismo fin de semana me fui al pueblo a buscar a mi nave nodriza, me lo traje para Madrid y empecé a llevármelo al trabajo, con mi "L" puesta al principio, y luego como si se me hubiera caido, y es que tal y como se conduce en Madrid, como bien me decía un amigo tenía todas las papeletas para que me hicieran todas las "pirulas" posibles: mujer, con un "carro" bien grande y con la "L" de novata. Con lo de ser mujer no podía hacer nada, y a mi Apolo XXI no iba a renunciar, así que al menos lo de la "L" podía tener fácil solución.

Estuve yendo varios meses a trabajar con él, pero desde que empezaron las obras de la M30 los atascos que se formaban eran increibles, con lo que volví a tardar más de 1 h de nuevo en llegar al trabajo. Al final decidí que no merecía la pena llevarme el coche, así que lo dejé aparcado en la calle. Cada día tenía un nuevo rallón, luego abollones, un coche le arrancó el espejo retrovisor y algún idiota le dio un puñetazo y rompió el cristal del otro, además se le descargó la batería y cada día estaba más sucio y triste...

En fin, que como el Apolo XXI no se merecía eso después de todo lo que había hecho por mí, decidí que era hora de que volviera de nuevo a su lugar de origen. Le cambió la cara en cuanto llegó, hasta pasó la ITV a la primera. Este fin de semana lo he vuelto a coger por aquellos caminos por los que lo llevaba cuando aún no sabía conducir, me ha encantado recordar los viejos tiempos en él...

lunes, junio 05, 2006

Las flores de mi jardín...

Mirad las flores que tenía este pequeño arbolito en el pueblo el fin de semana. Cuando lo vi no me lo podía creer, las había de varios colores, con un brillo muy vivo. No me pude resitir a sacarlas unas cuantas fotos...















El viernes por la tarde mientras iba de viaje con M. y T. empecé a hacer ganchillo, iba yo super entretenida y relajada pero cuando aún nos faltaba más de medio camino para llegar, la aguja se me escurrió entre los dedos con tan mala suerte que fue a caer entre el asiento y la puerta. Pensamos entonces en parar para abrir la puerta y sacarla, pero claro ninguno caimos en que el coche es de 3 puertas, y atrás no se puede abrir, así que intentamos sacarla metiendo la mano como pudimos, pero nada, se debió de colar por algún huequecillo y quién sabe donde estará. Así que el resto del viaje no pude hacer nada.

En cuanto llegamos al pueblo le pregunté a Y. si tenía agujas de hacer ganchillo, y por supuesto que tenía, así que el sábado por la mañana cuando me levanté cogí la aguja y los distintos hilos de colores y me puse a hacer flores con todas las combinaciones posibles, eso hizo que me diera cuenta de que 4 ya son muy pocos para todo lo que quiero hacer, así que en cuanto pueda ampliaré mi gama de colores...


domingo, junio 04, 2006

Mariposas posando para mi...


Este fin de semana he estado en el pueblo relajándome, aunque reconozco que me encanta vivir en la ciudad, de vez en cuando necesito irme lejos de la gente, del ruido, de los atascos..., y que mejor que un pequeño pueblo de Zamora para disfrutar del campo, la naturaleza y de las mariposas.

Si, si, el sábado salí a dar un paseo, era precioso ver el campo lleno de flores: margaritas, amapolas... y yo con mi cámara digital a la espera de alguna mariposa que poder fotografiar. La idea de hacer fotos de mariposas siempre me ha rondado la cabeza, pero me parecía muy complicado. El otro día descubrí por casualidad un nuevo blog que ahora suelo leer todos los días ...el sitio de mi recreo... , en uno de sus posts había una foto preciosa de una mariposa, y desde que la vi ya no se me quitó de la cabeza el que la próxima vez que tuviera ocasión intentaría hacerla...

Al principio parecía una tarea imposible, hacía mucho viento y no paraban quietas, y las pocas que se posaban no abrían sus alas, pero yo, que a "cabezona" no hay quien me gane, no desesperé. Al final tuve mi recompensa, y más de una amable mariposa posó para mi, además en todas las posiciones posibles, como si supieran que estaban siendo fotografiadas.

Os dejo alguna de las fotos que saqué, no os imaginais lo que disfruté con el paseo y haciendo este reportaje...