Dust in the Wind (Kansas)

Si cierro los ojos y pienso en mi infancia lo primero que se me viene a la cabeza es el olor a
lilas, a jabón
Heno de Pravia, los macarrones con
tomate, las historias de
terror... Y todo ello gracias a mi
abuelita. Recuerdo cuando era pequeña, me encantaba ir a su casa en las fiestas de León, ver los fuegos artificiales, ir a la Plaza Mayor a ver a "
Gelete" (todo un personaje en aquella época en León), presentando sus espectáculos para niños, siempre de la mano de mi
abuela. Aquellos días mi mami nos dejaba a mi hermana y a mi con mis abuelos, y nos lo pasábamos genial.
Según entraba en su casa cerraba los ojos y aspiraba aquel mar

avilloso aroma a
lilas que llegaba hasta el fondo de mi alma. Mi abuela siempre usaba aquel perfume en crema con olor a
lilas, y el jabón
Heno de Pravia, cuantas veces me lavé las manos con ella en el lavabo, justo antes de comer aquellos maravillosos macarrones con tomate y huevo cocido que siempre me preparaba cuando iba. Aún hoy siguen siendo mis preferidos, mira que he probado los macarrones con distintas salsas y condimentos, pero muchas veces cuando llego a casa me apetece prepararme unos auténticos macarrones con tomate, como me los preparaba a mi ella.
También recuerdo como si fuera ayer, las fantásticas historias de
terror que me contaba. A mí siempre me encantaron las películas de miedo, los libros de terror, recuerdo que mi madre estaba un poco preocupada por ese lado oscuro que veía me llamaba tanto la atención, pero yo desde siempre supe de quién lo había heredado... Por la noche me sentaba junto a mi
abuela y le pedía que me contara una y otra vez aquella historia de una mujer que mató a su marido, y luego lo cocinó, y se lo dio de comer a la policia que había llegado a su casa cuando ella les había llamado para denunciar la desaparición de su esposo, no se imaginaba la policia lo cerca que estaba del muerto... Y todo ello mi abuela me lo contaba no como si fuera un cuento, sino que como una historia real que a ella le habían contado.

Pero mi preferida era la de una anciana que habitaba en su pueblo y todo el mundo sospechaba que era una
bruja. Desde que la mujer había llegado al pueblo, un
lobo atacaba por las noches las ovejas, y todos sospechaban que era ella transformada en
lobo la que aullaba por las noches a la luna y mataba sus corderos. Una noche todo el pueblo se reunió para salir a dar caza al
lobo, consiguieron herirle en una pata, pero logró escapar. Al día siguiente cuando la anciana salió de su casa llevaba un bastón en la mano y cojeaba de su pierna derecha...
A mi madre no le hacía ninguna gracia que mi
ab
uela me contara estas historias, y cuando llegaba y la oia la regañaba diciéndole que me contara cuentos de niños y no esas tontería. Pero yo no quería que mi
abuela me contara los cuentos que ya me habían contado cien mil veces de niña, que si Caperucita, que si Blanca Nieves, que si la Princesita del Guisante... a mi lo que me gustaban eran sus historias, así que hicimos un pacto las dos, y si a mitad de la historia mi madre aparecía, inmediatamente cambiabamos de cuento y seguíamos con uno de los de toda la vida, apto para menores ;-)
Mi
abuelita murió unas Navidades cuando yo tenía 11 años, recuerdo que fueron los días más tristes de mi vida, quizás por eso desde entonces siempre me siento especialmente
nostágica durante esas fechas. A la vuelta de las vacaciones, la profesora de Lengua nos pidió que ese día todos hiciéramos una redacción sobre lo que habíamos hecho durante las Navidades. Yo cogí el boli y empecé a escribir en una hoja en blanco "
Estas han sido las Navidades más tristes de toda mi vida...", entonces una lagrima cayó sobre el papel, y después otra y otra, emborronándo lo poco que había escrito. No podía dejar de llorar, en silencio, contemplando cómo caia cada lágrima, y es que la pena que sentía era tan profunda que no me salían las palabras. Mi profesora se acercó disimuladamente hasta mi sitio, leyo por encima de mi cabeza lo poco que había escrito, me apretó la mano y me dijo que mi redacción era preciosa y que no era necesario que escribiera nada más...

Desde entonces he seguido pensando en mi
abuela día tras día, en los momentos mas importantes de mi vida, en mis momentos tristes o alegres, le hablo con mi pensamiento, como si ella pudiera escucharme, y hay algo que me dice en lo más profundo de mi que lo hace... Ya sabeis que una de mis frases preferidas es "
Existimos porque alguien piensa en nosotros y no al revés", pues bien, mi
abuelita seguirá existiendo siempre mientras yo lo haga , ya que día tras día seguiré pensando en ella...
Y como sé seguro que a ella la hubiera encantado poder leer esto algún día, este post se lo dedico a mi adorada
abuela con todo mi cariño, ésta es la única foto que tengo con ella, para mi es un precioso
tesoro, y hoy quería compartirlo con vosotros, y en especial con una de mis lindas niñas del blog...