Acabo de llegar de Logroño de pasar el fin de semana con mis amigos G. y K. Los conocí hace ahora ya casi tres años y medio en un viaje que hice a Mexico. Qué maravillosos recuerdos guardo, y no sólo por visitar un pais que me cautivó desde el primer momento, si no también porque en él nos conocimos. No os ha pasado alguna vez que conoces a una persona y en 5 minutos que hables con ella es como si os conocierais de toda la vida? Pues así me ocurrió a mi con ellos.
Recuerdo perfectamente el instante en el que hablamos por primera vez, estábamos haciendo una excursión por Mexico DF, cuando llegamos a la Catedral empezamos a hablar, lo malo fue que la excursión ya estaba acabando, así que subimos al autobús, nos sentamos al lado y empezamos a hablar sin parar, lo que habíamos visto y donde íbamos a ir luego, íbamos a hacer rutas totalmente diferentes, ellos se iban hacia Taxco, Acapulco... y nosotros a Oaxaca, Chiapas... Menos mal que como todo viaje a Mexico que se precie no puede acabar sin unos días de descanso en la maravillosas playas de la Riviera Maya, después del circuito los 4 íbamos allí, y que coincidencia que más o menos los mismos días y al mismo hotel. Así que nos dimos nuestros nombres y quedamos en buscarnos cuando llegáramos al hotel de la playa.
Recuerdo que cuando organizamos el viaje, habíamos elegido el hotel en la Riviera Maya que mi hermana y mi cuñado nos habían recomendado, ellos habían estado el año anterio
r y les había gustado mucho. Así que le pedimos a la chica de la agencia si podía ser ese hotel, ella nos dijo que sí, pero que ella nos recomendaba otro que le habían dicho que estaba mejor. Quizás en otra ocasión me hubiera dado igual y hubiera cambiado el hotel, pero no se por qué en aquella ocasión estaba totalmente "encabezonada" con que no quería cambiarlo, y eso que la chica de la agencia nos estuvo llamando hasta casi el día antes para decirnos que si estábamos seguros que queríamos ese hotel, que el otro era mejor y nos lo dejaba en el mismo precio, y yo "erre que erre", que no y que no. Ahora pienso que quizás las cosas no ocurren porque sí, a veces sin saber por qué tomamos decisiones que luego nos llevan a algo que teníamos predestinado. Siempre pienso que si hubiéramos elegido el otro hotel, posiblemente no hubiéramos vuelto a vernos. El día que llegamos al hotel, íbamos a llevar nuestras cosas a la habitación para luego ir a preguntar por ellos e irnos a cenar, pero no hizo falta, justo cuando íbamos hacia la habitación, así nos encontramos en el camino.
Cada vez que pienso en la Riviera Maya, recuerdo lo bien que lo pasamos, nuestras cenas a la carta, el guacamole, los donuts recien hechos del desayuno con el dulce de leche, los banana-mama, la piña colada, el show y la canción del hotel, el baño en la playa contemplando las maravillosas ruinas de Tulum...
Siempre que nos hemos vuelto a ver, lo que nos reimos recordando el día que nos dio por ir a un parque acuático a hacer snorkel, recuerdo a K. saliendo del agua porque había visto un pez enorme, y yo con las aletas fuera del agua, y el chaleco salvavidas qu
e parecía lo llevaba colgando de las orejas, con la cabeza dentro del agua, totalmente decepcionada porque yo no veía ni peces ni nada de nada. Luego cogimos unos neumáticos gigantes para bajar por el rio, eso sonaba genial, pero para mi se acabó convirtiendo en una auténtica "pesadilla", y es que por mucho que intentaba avanzar moviendo los pies y las manos aquello cada vez se alejaba más de donde quería llegar, hubo un momento que casi me tiro al agua y dejo el neumático, pero claro habíamos tenido que dejar un depósito bastante alto y no era plan de tener que pagar todo aquello por un neumático viejo. Así que no me rendí y seguí dándole y dándole, mientras a lo lejos divisaba a los demás explorando las profundidades marinas como si de Cousteau se tratara.
También recuerdo el último día que cenamos ya para despedirnos en el restaurante que estaba al lado de la playa. Mientras cenábamos se podía ver el mar, de repente cuando salimos del restaurante no se veía nada, al principio pensamos que era que se había fundido una farola, pero luego cuando ya vimos varias personas mirando hacia el cielo nos dimos cuenta de que era un eclipse total de luna. Fue la madrugada del 15 al 16 de Mayo, y fue el broche de oro para nuestro viaje...
Por cierto, ahora que me acuerdo, este post se titulaba inicialmente "Mi fin de semana en La Rioja...", aunque claro, me he puesto a escribir y a recordar y no he podido parar, así que creo que el nombre de "Mexico lindo y bonito..." como que es más adecuado ;-) Ya os hablaré pronto de los maravillosos paisajes, el vino de La Rioja, las bodegas y la rica gastronomía de la zona...
Hoy quería dedicar este post, con todo mi cariño,
a mis amigos G. y K., y a su preciosa niña L.,
una personita tan especial como sus "papitos",
me ha prometido que muy pronto vendrá a visitarme...
Gracias por ser como sois, por tratarnos con tanto cariño
y hacernos sentir como en casa...