Mundo Fusion

jueves, septiembre 28, 2006

Té con menta...



I love you (Omar Faruk Tekbilek)

Me encanta el , la menta, las teterías, la música árabe, el desierto, la escritura, esas filigranas que parecen imposibles... El domingo después de pasear por el Retiro me fui con unos amigos a dar un paseo por el centro de Madrid, no llevábamos rumbo fijo, pero al pasar por la Costanilla de los Desamparados la luz que se filtraba por las ventanas de una tetería nos hizo detenernos...













Entramos a un lugar decorado con lámparas de cristales de colores, esas que tanto me gustan, mesas bajas, cojines, espejos, alfombras, telas... El ambiente era mágico, con una luz como de otra época, y se podía apreciar el suave aroma a tabaco de manzana que un chico solitario fumaba al otro extremo de la sala...














Pedimos con menta, cada tetera plateada, pequeña, individual, labrada con formas irrepetibles, vasos pequeños, delicados, pintados de colores y con bordes dorados. Y los dulces árabes, canela, almendras, miel, sésamo... sabores y olores que se mezclaban con el té, la menta, la manzana, el incienso... con aquella maravillosa música que logró transportarme, como si estuviera en un oasis en medio del desierto...

Luego salimos de nuevo a las calles bulliciosas de Madrid, pero durante un rato fue como si hubiéramos estado en un lugar lejano, tranquilo, mágico, soñado...

miércoles, septiembre 27, 2006

Y quién es Ruth?...



Just Like A Woman (Bob Dylan)

Ruth es la protagonista de la última novela de Lucía Etxebarría que he leido, "De todo lo visible y lo invisible", me resultó tan cercana...

"Antes de entrar a describir a Ruth..., habrá primero que advertir o recordar al lector que cada persona es más que una persona, que cada persona constituye una determinada intensidad de existencia que se envasa en formas distintas en momentos concretos, una multiplicidad contradictoria. Y de esa manera Ruth sabía, como todo el mundo sabe o debiera saber, que ella no era siempre la misma, que había muchas Ruths distintas. En numerosas ocasiones Ruth había sentido diferentes cambios en su vida y cada uno había sido como una marea, como una enorme ola que llegase a la playa y arrastrara cuanto encontrara, dejando tras de sí la orilla virgen de pisadas, a una nueva Ruth que olvidara las desgracias y los sinsabores de la antigua. Y sólo por eso Ruth había sobrevivido, y a punto estaba de alcanzar la joven y poco respetable edad de treinta y tres años: porque había impuesto la desmemoria en su existencia, porque había ido olvidando muchas reinterpretaciones de sí misma para volver a reinventarse cada vez que creía que sería imposible soportar la vida tal y como la estaba viviendo, y sólo por eso iba a alcanzar la poco respetable edad de treinta y tres años...
En cualquier caso, Ruth sabía que ésa no era la verdadera razón de su dolor, de su dolor de vivir, pero, a sus casi treinta y tres años, Ruth se daba por vencida y ya no intentaba analizar demasiado la razón de su desesperación. Sabía que era depresiva, que entraba y salía de las crisis de ansiedad como quien lo hace de los bares, que su equilibrio mental era bastante inestable, que de equilibrio tenía poco o nada, que era impulsiva, que tenía un carácter melancólico, que no acababa de sentirse a gusto en ningún lado... Pero ya había desistido de tratar de entender el porqué de todo eso, si era aquello enfermedad o simple rasgo de personalidad, si era creativa, imaginativa en exceso o sencillamente maniaco-depresiva. Ya no intentaba explicarse a sí misma en términos lógicos. Nada de lo importante para ella era subceptible de ser examinado a la luz de lo racional. Lo importante, lo que la conformaba y le dolía, se arrastraba inconscientemente con ella, como una sombra, sin análisis, sólo como una sensación que remolcaba y hacía patentes todos los resentimientos y heridas de Ruth. Aquel dolor agudo y constante, aquella ansiedad que no podía dejar de sentir, se derivaba de su índole de ser diferente, pues Ruth siempre supo, o más bien sintió, que era distinta."

"De todo lo visible y lo invisible"
Lucía Etxebarria



Si quereis saber más sobre Ruth, ya sabeis, sólo teneis que leer este mágico libro de Lucía Etxebarria. Me encanta cómo Lucía es capaz de describir tan bien los sentimientos, las emociones, las heridas del alma...

Recuerdo que la vi en persona una vez, hace ya dos años. Era la feria del libro y ella firmaba su último libro "Un milagro en equilibrio", siempre ha habido un brillo en sus ojos que me ha fascinado, así que decidí acercarme al Retiro para que me lo firmara. En persona sus ojos son aún si cabe más brillantes, más luminosos, más intensos, más cercanos, más soñadores... Desde ese día empecé a leer sus novelas, a descubrir un sinfín de personas, de historias, de sentimientos...

Y Ruth me cautivó desde la primera línea...

Hoy quería dedicar estas dos canciones a tod@s los que alguna vez os habeis sentido o ahora mismo os estais sintiendo como Ruth, como yo misma me he sentido tantas veces... Bob Dylan siempre me ha acompañado con su música, con sus letras, con su melancolía... y esta canción de Peter Gabriel es como un himno para mi, me da animos, fuerza, ilusión cuando más la necesito, espero que a vosotr@s también os la dé cuando más la necesiteis...




Don't Give Up (Peter Gabriel & Kate Bush)

martes, septiembre 26, 2006

Otoño en el Retiro...

Este domingo para dar la bienvenida al otoño me acerqué hasta el parque del Retiro con mi cámara. No os podeis imaginar lo bonito que estaba, la luz, las hojas de los árboles que ya empezaban a caer, lentamente, muy lentamente, llevadas por una brisa cálida y fresca a la vez, las últimas flores, el agua de las fuentes, de gotas de lluvia, tan anheladas, tan limpias...












Cuando llegué muchas personas llevaban lienzos en la mano, portando en un carrito pinceles, óleos, aguarrás, paletas, trapos, acababa de finalizar un certamen de pintura rápida, esto fue lo poco que pude ver, como tantas veces llegué tarde...













Luego ya paseando me perdí entre los laberintos de árboles. Me encanta mirar hacia arriba, y contemplar el cielo a través de los huecos que dejan las hojas, me siento bien así, me relaja, y aunque ayer el día estaba nublado era aún más relajante, más otoñal, más melancólico...













Mientras caminaba pensé en Alexis, en sus poesias, en su mar, en su luna... y en las fotos que haría para que pudiera ver a través de mis ojos cómo el otoño ya había comenzado en el Retiro. Aunque no he sido capaz de captar ni una millonésima parte de la magia que ayer yo sentía me envolvía por todos lados, mirara donde mirara, al lago, a las hojas de los árboles, a las farolas que comenzaban a encenderse, a los pájaros, al cielo...













Al final acabé donde siempre acabo cuando paseo por el Retiro, dando vueltas alrededor de la estatua del Angel Caido, ya os he hablado en otras ocasiones de ella, para mi encierra tanto significado,tanto misterio, tantas contradicciones...













Este post se lo quería dedicar con todo mi cariño a mi amigo Alexis,
genial poeta y mejor persona:

"Espero que con mis fotos, con mis palabras,
haya podido transportarte
al menos durante unos instantes de nuevo al Retiro,
que sé es un lugar muy especial para ti.
Si cierras los ojos podrás escuchar la brisa
acariciando las hojas de los árboles,
meciéndolas hasta que se posan en un banco,
en el agua del lago, y van cubriendo poco a poco el suelo..."