Mundo Fusion

miércoles, diciembre 20, 2006

Los tónicos de la voluntad...

El otro día me fijé en una de las muchas páginas de la campaña "Libros a la Calle" que desde hace ya tiempo se ven en la red de metro de Madrid. Reconozco que me encanta leer y devorar con mi vista cualquier párrafo que se pone a mi alcance, así que ese día mientras iba en el metro esperando que llegara mi parada, reparé en un texto de Ramón y Cajal, al principio lo empecé a leer como siempre, a toda velocidad, ya que mi parada cada vez estaba más cerca, pero según iba leyendo una extraña sensación se iba apoderando de mi... La verdad es que salí del vagón y seguí reflexionando largo rato sobre este pequeño fragmento de "Los tónicos de la voluntad" que hoy quería compartir con vosotros...

Aún los llamados hallazgos casuales se deben comúnmente a alguna idea directriz que la experiencia no sancionó, pero que tuvo virtud, no obstante, para llevarnos a un terreno poco o nada explorado. Si se me perdonara lo vulgar del símil, diría que en estas materias sucede lo que con las personas conocidas, que aparecen en la calle entre la multitud de transeúntes en el preciso instante en que pensamos en ellas, por la razón bien sencilla de que, cuando en ellas no pensamos, pasan cerca de nosotros sin percatarnos de su presencia. Impulsados por la hipótesis, acaso ocurrirá sorprender en los hechos diversa cosa que lo buscado, pero mejor es esto que no encontrar nada, que es justamente lo que sucede al mero e impasible contemplador de los fenómenos naturales. Como dice Peisse, “el ojo no ve en las cosas más que lo que está en el espíritu”. Inútil será recordar que todos los grandes investigadores han sido fecundos creadores de hipótesis. Con profundo sentido se ha dicho que ellas son el primer balbuceo de la razón en medio de las tinieblas de lo desconocido, la sonda tendida en el misterioso abismo, el puente, en fin, aéreo y audaz que junta la playa familiar con el inexplorado continente. (...)

Santiago Ramón y Cajal
(1852-1934)
Los tónicos de la voluntad


Me quedo con esta frase de Peisse como resumen:

el ojo no ve en las cosas más que lo que está en el espíritu

Me recordó todo a lo que le he dado vueltas y más vueltas últimamente a las señales que últimamente veo por todos lados, a las coincidencias o casualidades que a veces me resultan tan sorprendentes y que parece ocurren en mi vida tan a menudo... Quizás todo sea porque en esos momentos estamos más cerca de nuestro espíritu, y gracias a ello podemos ver cosas que de otro modo nos pasarían totalmente inadvertidas...