El pintor de las mil caras...
Hoy quería dedicar mi post a mi pintor preferido, Vincent Van Gogh. Si recordais hace ya un tiempo os hablé de cómo me había impactado el ver dos autorretratos de Tintoretto en el Museo del Prado, a partir de ese día no me he quitado de la cabeza el seguir profundizando en cómo los grandes artistas nos han intentado mostrar su alma a través de sus autorretratos..., y cómo sólo tenemos que detenernos a mirar un poco más allá, para poder sentirnos mucho más cerca de ellos...
Van Gogh pintó múltiples autorretratos a lo largo de su vida, en estas páginas podeis encontrar información sobre la mayoría de ellos:
Pero yo hoy he querido centrarme en los que pintó durante agosto y septiembre de 1889, cuando acababa de curarse de su primer ataque de locura en Sant-Rémy. En este caso, creo que estaría de más el añadir ningún comentario a las propias palabras que él mismo, en sus múltiples cartas a su hermano Theo, utilizó para describir sus sentimientos, sus miedos, su lucha interna contra la locura... Contemplad durante un rato sus retratos, intentad mirar más allá de sus ojos, creo que en este caso a través de su mirada nos está abriendo una ventana directa a su alma...
"Se dice - y yo así lo creo - que es difícil conocerse uno mismo; pero tampoco es fácil pintarse a uno mismo. En este momento trabajo en dos autorretratos; a falta de otro modelo, me pinto a mí mismo..."
"He comenzado esta obra el primer día que me levanté de la cama, estaba delgado y pálido como un pobre diablo..."
"En el autorretrato que te envío, verás que, aunque he pasado varios años en París, Londres y tantas otras grandes ciudades. todavía sigo pareciendo un campesino de Zundert... y a veces me parece que siento y pienso como tal, solo que los campesinos son de mucha utilidad en el mundo. Sólo cuando se tiene todo lo demás, se adquiere una sensibilidad para los cuadros, los libros, etc., y la necesidad de poseerlos. Creo que soy bastante inferior a los campesinos. Ahora cultivo mis cuadros igual que ellos sus campos...""Hoy te envío mi autorretrato. Hay que comtemplarlo durante un buen rato. Verás - al menos eso espero - que mi expresión se ha vuelto mucho más pacífica, a pesar de que la mirada es más inquieta que antes, creo yo..."
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