Mundo Fusion

viernes, febrero 24, 2017

Yo, Claude Monet...

"Nací rebelde, desde muy pequeño me costaba acatar las normas..."

"Todo aquel que afirme que ha terminado un cuadro es tremendamente arrogante. Terminar algo significa que está completo, que es perfecto..."

"Querida Alice, Étretat es asombroso. Me irrita mi incapacidad de plasmar todo mejor, tendría que usar ambas manos y pintar cientos de lienzos..."


"He tenido que venir a París para el entierro de Degas..."

"Dolorosa pérdida de Renoir, con él se va parte de mi vida. Las batallas y el entusiasmo de juventud. Es muy duro, soy el último superviviente del grupo..." 


 "He hecho lo que he podido como pintor. No quiero que se me compare con los grandes maestros del pasado..."


"¿Por qué no usar los métodos de representación de Claude Monet, de Cezanne, de Toulouse-Lautrec y demás? ¿Por qué no hacer trasposiciones musicales de los mismos..?" (Erik Satie a Claude Debussy)

jueves, febrero 23, 2017

Hijos de Caín...

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Demian - Hermann Hesse
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 "...Un día, como solía ocurrir en nuestro colegio, instalaron a otra clase en nuestra espaciosa aula, por no sé qué motivos. Esta clase era la de Demian. Nosotros, los pequeños, teníamos Historia Sagrada, y los mayores debían hacer una redacción. Mientras nos explicaban la historia de Caín y Abel, yo miraba de reojo la cara de Demian, que me fascinaba de manera extraña, y observaba aquel rostro seguro, inteligente y claro inclinado sobre su trabajo con atención y carácter. No parecía en absoluto un alumno haciendo sus deberes, sino un investigador dedicado a sus propios problemas. En el fondo no me resultaba simpático; al contrario, sentía algo contra él: me resultaba superior y frío, demasiado seguro de sí mismo. Sus ojos tenían la expresión de los adultos -que nunca gusta a los niños-, un poco triste y con destellos de ironía. Pero yo me sentía obligado a mirarle constantemente, me gustara o no; sin embargo, cuando él me dirigía la mirada, yo apartaba los ojos asustado. Si hoy recuerdo el aspecto que tenía Demian entonces, puedo decir que era diferente de todos los demás en cualquier sentido y que tenía una personalidad muy definida; por eso mismo llamaba la atención, aunque él hacía todo lo posible por pasar inadvertido, comportándose como un príncipe disfrazado que se encuentra entre campesinos y se esfuerza en parecer uno de ellos..."

"...-Hoy he asistido a vuestra clase -dijo-. Sobre la historia de Caín, el que llevaba un estigma en la frente, ¿no? ¿Te gusta?

No, pocas veces me gustaba lo que tenía que estudiar. Sin embargo, no me atrevía a decirlo, porque era como si estuviera hablando con una persona mayor. Contesté que la historia me gustaba.

Demian me dio unas palmaditas en el hombro.

-No necesitas fingir, amigo. Pero esa historia es verdaderamente muy rara, mucho más que la mayoría de las que se tratan en clase. El profesor no ha dicho mucho; sólo lo habitual sobre Dios y el pecado, y todo eso. Pero yo creo... Se interrumpió sonriendo y me pregunto: -Oye, ¿pero esto te interesa? Pues yo creo -continuó- que la historia de
Caín se puede interpretar de manera muy distinta. La mayoría de las cosas que nos enseñan son seguramente verdaderas, pero se pueden ver desde otro punto de vista que el de los profesores y generalmente se entienden entonces mucho mejor. Por ejemplo, no se puede estar satisfecho con la explicación que se nos da de Caín y la señal que lleva en su frente. ¿No te parece? Que uno mate a su hermano en una pelea, puede pasar; que luego le dé miedo y se arrepienta, también es posible; pero que precisamente por su cobardía le recompensen con una distinción que le proteja y que inspire miedo, eso me parece muy raro.

-Sí, es verdad -dije interesado. El asunto empezaba a intrigarme-. ¿Pero cómo vas a interpretar si no la historia?

Me dio una palmada en el hombro.

-¡Muy sencillo! El estigma fue lo que existió en un principio y en él se basó la historia. Hubo un hombre con algo en el rostro que daba miedo a los demás. No se atrevían a tocarle; él y sus hijos les impresionaban. Quizás, o seguramente, no se trataba de una auténtica señal sobre la frente, de algo como un sello de correos; la vida no suele ser tan tosca. Probablemente fuera algo apenas perceptible, inquietante: un poco más de inteligencia y audacia en la mirada. Aquel hombre tenía poder, aquel hombre inspiraba temor. Llevaba una «señal». Esto podía explicarse como se quisiera; y siempre se prefiere lo que resulta cómodo y da razón. Se temía a los hijos de
Caín, que llevaban una «señal». Esta no se explicaba como lo que era, es decir, como una distinción, sino como todo lo contrario. La gente dijo que aquellos tipos con la «señal» eran siniestros; y la verdad, lo eran. Los hombres con valor y carácter siempre les han resultado siniestros a la gente. Que anduviera suelta una raza de hombres audaces e inquietantes resultaba incomodísimo; y les pusieron un sobrenombre y se inventaron una leyenda para vengarse de ellos y justificar un poco todo el miedo que les tenían. ¿Comprendes?

-Sí, eso quiere decir que
Caín no fue malo. Entonces, ¿toda la historia de la Biblia es mentira?

-Sí y no. Estas viejas historias son siempre verdad, pero no siempre han sido recogidas y explicadas como debiera ser. Yo pienso que
Caín era un gran tipo y que le echaron toda esa historia encima sólo porque le tenían miedo. La historia era simplemente un bulo que la gente contaba; era verdad sólo lo referente al estigma que Caín y sus hijos llevaban y que les hacían diferentes a la demás gente.
 
Yo estaba asombrado.

-¿Y crees que lo del asesinato no fue tampoco verdad? -pregunté emocionado.

-¡Oh, sí! Seguramente es verdad. El más fuerte mató a uno más débil. Que fuera su hermano, eso ya se puede dudar. Además, no importa; a fin de cuentas, todos los hombres son hermanos. Así que un fuerte mató a un débil. Quizá fue un acto heroico, quizá no lo fue. En todo caso, los débiles tuvieron miedo y empezaron a lamentarse mucho. Y cuando les preguntaban: «¿Por qué no le matáis?», ellos no contestaban, «porque somos unos cobardes», sino que decían: «No se puede. Tiene una señal. ¡Dios le ha marcado!» Así nació la mentira. Bueno no te entretengo más. ¡Adiós!

Dobló por la Altgasse y me dejó solo, sorprendido como jamás en toda mi vida. Nada más desaparecer, todo lo que me había dicho me pareció increíble. ¡Caín un hombre noble y Abel un cobarde! ¡La señal que llevaba Caín en la frente era una distinción! Era absurdo, blasfemo e infame. Y Dios, ¿dónde se quedaba? ¿No había aceptado el sacrificio de Abel? ¿No quería a Abel? ¡Qué tontería! Y empecé a pensar que Demian me había tomado el pelo y quería ponerme en ridículo. ¡Qué chico más inteligente y qué bien que hablaba! Pero no, no podía ser..."


"... Sí, en aquel momento yo, que era Caín y llevaba una marca en la frente, pensé que esa marca no era una vergüenza sino una distinción y que yo era superior a mi padre, superior a los buenos y piadosos precisamente por mi maldad y mi desgracia. Entonces no comprendí estas cosas con mente clara, pero las intuí en una llamarada de sentimientos, de extrañas emociones, que me dolían pero me llenaban de orgullo. ¡De qué manera tan extraña había hablado Demian de los valientes y de los cobardes! ¡Cómo había interpretado la señal en la frente de Caín! ¡Y cómo habían brillado sus ojos, sus extraños ojos de hombre! Se me ocurrió que Demian mismo era un Caín. ¿Por qué le defendía si no se sentía semejante a él? ¿Por qué tenía aquel poder en la mirada? ¿Por qué hablaba tan despectivamente de los «otros», los cobardes, que son en verdad los piadosos, los elegidos de Dios? Con estos pensamientos no acababa de llegar a ninguna conclusión. Una piedra había caído en el pozo: el pozo era mi alma joven. Durante mucho tiempo esta historia de Caín, con el homicidio y la «señal», fue el punto de partida de mis intentos de conocimiento, duda y crítica...."

"...Sin embargo, no pude evitar que medio año más tarde, en un paseo con mi padre, surgiera la pregunta de por qué algunas gentes opinaban que Caín era mejor que Abel. Se quedó muy sorprendido y me explicó que era una interpretación bastante antigua que databa de los primeros tiempos del cristianismo; se había enseñado en determinadas sectas, entre ellas la llamada de los «cainitas». Naturalmente, esta disparatada teoría no era más que un intento del demonio para destruir nuestra fe; porque si creemos en el derecho de Caín y en la falta de derecho de Abel, entonces resulta que Dios se ha equivocado y que el Dios de la Biblia no es el único verdadero sino un Dios falso. En realidad, esto es lo que habían predicado los cainitas. Pero esta herejía había desaparecido hacía mucho y le sorprendía que un compañero mío hubiera llegado a saber algo de ella. De todos modos, me aconsejó seriamente que olvidara aquellos pensamientos..."

"...Esta situación hizo que creciera por un lado mi indiferencia hacia las clases y aumentara por otro mi interés por Max Demian. Algo parecía unirnos. Me voy a esforzar en seguir este hilo con la mayor exactitud. Que yo recuerde, la cosa empezó en una clase, muy temprano por la mañana, cuando la luz del aula aún estaba encendida. Nuestro profesor de religión hablaba de la historia de Caín y Abel. Yo no atendía, estaba adormilado y apenas escuchaba. Entonces el cura empezó a hablar en voz alta e insistente del estigma de Caín. En ese momento sentí una especie de contacto o llamada; y, levantando los ojos, vi a Demian que se volvía hacia mí desde las primeras filas de pupitres con una mirada penetrante y significativa, cuya expresión lo mismo podía ser burlona que grave. Me miró sólo un instante; y, de pronto, me fijé con toda atención en las palabras del párroco. Le oí hablar de Caín y del estigma sobre su frente, y tuve en lo más profundo la conciencia de que las cosas no eran como él las decía, que también se podían interpretar de otra manera y que era posible una crítica..."

"...Estuvimos aún un largo rato tumbados ante el fuego que se extinguía; cada figura en las cenizas ardientes, cada brasa que se rompía, me traía a la memoria horas felices, hermosas y fecundas, aumentando más y más mi culpa y mi deuda frente a Pistorius. Finalmente, no pude resistir más; me levanté y me fui. Permanecí mucho tiempo delante de su puerta, en la escalera oscura, delante de la casa, esperando que quizá viniera detrás de mí. Por fin me marché y anduve horas y horas por la ciudad y las afueras, el parque y el bosque, hasta que se hizo de noche. Aquella noche sentí por primera vez el estigma de Caín sobre mi frente..."

"...-Antes lo llamábamos el estigma de Caín; supongo que lo recordarás. Es nuestro estigma. Tú siempre lo has llevado; por eso me hice tu amigo. Pero ahora se ha acentuado..."

"...Lo que se avecina es inimaginable. El alma de Europa es un animal que ha estado atado demasiado tiempo. Cuando esté libre, sus primeros movimientos no serán los más amables. Pero los caminos y los rodeos carecen de importancia con tal de que salga a la luz del día la verdadera miseria del alma que ha sido negada y ha estado adormecida durante tanto y tanto tiempo. Ese será nuestro momento; entonces nos necesitarán no como guías o nuevos legisladores -porque nosotros no viviremos las nuevas leyes- sino como seres dispuestos a seguir y a acudir donde el destino nos reclame. Mira, todos los hombres son capaces de hacer lo increíble cuando están amenazados sus ideales. Pero ninguno está dispuesto cuando se presenta un nuevo ideal, un nuevo movimiento de expansión quizá peligroso y misterioso. Los pocos que estaremos preparados seremos nosotros. Por eso estamos marcados, como estaba marcado Caín, para despertar miedo y odio y sacar a la humanidad de su idílica estrechez hacia lejanías de peligro. Todos los hombres que han influido en el curso de la humanidad fueron, sin excepción, capaces y eficaces porque estaban dispuestos a aceptar el destino. Lo mismo Moisés que Buda, Napoleón o Bismarck. Nadie puede elegir la corriente a la que sirve ni el centro desde el que es gobernado. Si Bismarck hubiera comprendido a los socialdemócratas y se hubiera amoldado a ellos, hubiese sido un hombre sabio, pero no un hombre del destino. Así pasó con Napoleón, César, Loyola, ¡con todos! Hay que imaginarse todo esto desde un punto de vista ideológico e histórico. Cuando las transformaciones de la corteza terrestre arrojaron a los animales acuáticos a la tierra y a los animales terrestres a las aguas, fueron los ejemplares preparados a aceptar el destino los que pudieron amoldarse a lo nuevo e inesperado y salvar así su especie. No sabemos si tales ejemplares eran los que antes habían destacado como conservadores o, por el contrario, como originales y revolucionarios. Estaban preparados y por eso salvaron su especie para nuevas evoluciones. Eso es lo que sabemos. Por eso queremos estar preparados..."

miércoles, febrero 22, 2017

Septem Sermones Ad Mortuos...

"Los años en los que seguí a mis imágenes internas fueron la época más importante de mi vida y en la que se decidió todo lo esencial. Comenzó en aquel entonces y los detalles posteriores fueron sólo agregados y aclaraciones. Toda mi actividad posterior consistió en elaborar lo que había irrumpido en aquellos años desde lo inconsciente y que en un primer momento me desbordó. Era la materia originaria para una obra de vida. Todo lo que vino posteriormente fue la mera clasificación externa, la elaboración científica, su integración en la vida. Pero el comienzo numinoso, que todo lo contenía ya estaba allí..."
C.G. Jung (1957)


«El pájaro rompe el cascarón. 
El cascarón es el mundo. 
Quien quiera nacer, tiene que destruir un mundo. 
El pájaro vuela hacia Dios. 
El Dios se llama Abraxas..»
(Demian - Hermann Hesse)

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SEPTEM SERMONES AD MORTUOS (1916)
Carl Gustav Jung (Recuerdos, Sueños, Pensamientos)
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"Jung publicó los Septem Sermones ad Mortuos (Siete sermones a los muertos) como opúsculo en una edición privada. Lo regalaba en ocasiones a sus amigos. En la librería no podía adquirirse. Posteriormente definió la empresa como un «pecado de juventud» y se arrepintió de ello.
El lenguaje corresponde aproximadamente al de Rotes Buch (Libro Rojo). Frente a las inacabables conversaciones con figuras internas en el Rotes Buch» los Septem Sermones ad Mortuos representan un todo encerrado en sí. Por ello se eligieron como ejemplo. Transmiten una impresión, aunque fragmentaria, de lo que preocupó a Jung desde 1913 al 1917 y lo que entonces creó. 

El escrito contiene indicaciones plásticas o procesos de ideas que posteriormente desempeñaron una función en la obra científica de Jung, particularmente la naturaleza contradictoria del espíritu, de la vida y de la expresión psicológica. El pensamiento en paradojas es lo que Jung tomó de los gnósticos (principios del s. II de n.e.) y se mantuvo en esta terminología en parte, por ejemplo, Dios como ABRAXAS. Esto correspondía a una mistificación reflexiva e intencionada. 

Jung dio su permiso para la publicación en su libro de memorias después de dudar y sólo «en aras a la honradez ». Pero no permitió que se publicara la solución del anagrama que se encuentra al final del libro.

VII SERMONES AD MORTUOS


Las siete enseñanzas de los muertos. Escritas por Basílides de Alejandría, la ciudad en que Oriente linda con Occidente.

Sermo I

Los muertos regresaron de Jerusalén, donde no hallaron lo que buscaban. Me pidieron permiso para entrar y solicitaron enseñanza de mí y así yo les enseñé: 

Oíd: yo comienzo en la nada. La Nada es lo mismo que la Plenitud. En la infinitud hay tanto lleno como vacío. La Nada es vacía y llena. Vosotros podríais igualmente decir otra cosa de la nada, por ejemplo que es blanca o negra, o que no existe o que existe. Lo infinito y eterno no tiene propiedades porque tiene todas las propiedades.

La Nada o lo Pleno lo llamamos nosotros PLEROMA. Ahí dentro se deja de pensar y de existir, pues lo infinito y lo eterno no tienen propiedad alguna. En él no existe nadie, pues entonces se distinguiría del Pleroma y tendría propiedades que le diferenciarían como algo del Pleroma.
 
En el Pleroma es nada y todo: no es posible pensar sobre el Pleroma, pues ello significaría diluirse a sí mismo.
 
La CREATUR no es en el Pleroma sino en sí. El Pleroma es principio y fin de la Creatur. Atraviesa por ella y por entre ella, como la luz del sol penetra el aire por todas partes. Aunque el Pleroma la penetra totalmente, la Creatur no tiene, sin embargo, parte alguna en ello, del mismo modo que un cuerpo totalmente transparente no deviene claro ni obscuro por la luz que le atraviesa.

Pero nosotros mismos somos el Pleroma, pues somos parte de lo eterno e infinito. Pero no tenemos participación en ello sino que estamos distanciados del Pleroma infinitamente, no espacial o temporalmente sino ESENCIALMENTE, en cuanto nos diferenciamos en esencia del Pleroma como Creatur, que está limitada en el espacio y en el tiempo.

Sin embargo, en cuanto somos parte del Pleroma, también el Pleroma está en nosotros. Incluso en el punto más pequeño el Pleroma es infinito, eterno y completo, pues pequeño y grande son propiedades que están contenidas en él. Es la Nada que es en todas partes total e inevitable. Por ello hablo yo de la Creatur como una parte del Pleroma sólo a modo de imagen, pues el Pleroma no está realmente dividido en ningún aspecto, pues es la Nada. Nosotros somos también todo el Pleroma, pues, a modo de imagen, el Pleroma es el punto más pequeño sólo apuntado, no existente, en nosotros y la infinita bóveda del mundo que está a nuestro alrededor. ¿Por qué, sin embargo, hablamos del Pleroma en general, si es todo y nada?

Hablo de ello por empezar en algún sitio, y para desengañaros de que en algún sitio, fuera o dentro, exista algo determinado de antemano fijamente o de algún modo. Todo lo denominado fijo o determinado es sólo relativo. Sólo lo que está arrojado al cambio es fijo y determinado. 

Pero lo cambiable es la Creatur; es, pues, ella lo único fijo y determinado, pues tiene propiedades, ella misma es Propiedad. 

Planteamos la cuestión: ¿Cómo surgió la Creatur? Las creaturas han surgido, pero no la Creatur, pues es la propiedad del Pleroma mismo, como también la no-creación, la muerte eterna. Creatur existe siempre y en todas partes, Muerte existe siempre y en todas partes. El Pleroma lo tiene todo, diferenciación e indiferenciación. 

La diferenciación es la Creatur. Es diferenciada. Diferenciación es su esencia, por ello se diferencia ella también. Por ello se diferencia el Hombre, pues su esencia es diferenciable. Por ello diferencia él también las propiedades del Pleroma que no existen. Las diferencia a partir de su esencia. Por ello el Hombre debe hablar de las propiedades del Pleroma, que no existen. 

Vosotros decís: ¿Para qué sirve hablar de ello? Tú mismo has dicho que no es posible pensar sobre el Pleroma. 

Os dije esto para libraros de ilusiones de que se puede pensar sobre el Pleroma. Cuando diferenciamos las propiedades del Pleroma, hablamos a partir de nuestra diferenciación y sobre nuestra diferenciación, y no hemos dicho nada sobre el Pleroma. Sin embargo, hablar de nuestra diferenciación es necesario de modo que podamos diferenciarnos suficientemente. Nuestra esencia es diferenciación. Si no somos fieles a esta esencia, nos diferenciamos de modo insuficiente. Por ello debemos hacer diferenciaciones de las propiedades. 

Vosotros preguntáis: ¿En qué perjudica no diferenciarse? 

Si no nos diferenciamos, nos desviamos de nuestra esencia, de la Creatur, y caemos en la indiferenciación, que es la otra propiedad del Pleroma. Caemos en el Pleroma mismo y dejamos de ser Creatur. Degradamos el desenlace en la nada. 

Esto es la muerte de la Creatur. Así pues, morimos en la medida en que no nos diferenciamos. Por ello, la aspiración natural de la Creatur apunta a la diferenciación, a la lucha contra la identidad originaria peligrosa. A esto se lo denomina el PRINCIPIUM INDIVIDUATIONIS. Este principio es la esencia de la Creatur. Vosotros veis, pues, por qué la indiferenciación y la no-di-ferenciación es un gran peligro para la Creatur. 

Por ello debemos distinguir las propiedades del Pleroma.
Las propiedades son las ANTINOMIAS como

lo Activo y lo Inactivo,
lo Lleno y lo Vacío,
lo Vivo y lo Muerto,
lo Diverso y lo Idéntico,
lo Claro y lo Oscuro,
lo Caliente y lo Frío,
la Fuerza y la Materia,
el Tiempo y el Espacio,
el Bien y el Mal,
lo Bello y lo Feo,
el Uno y el Mucho, etc.
 
Las antinomias son las propiedades del Pleroma que no son porque se eliminan. 

Dado que nosotros mismos somos el Pleroma, tenemos también todas estas propiedades en nosotros; puesto que el fundamento de nuestra esencia es diferenciación, esto significa: 

Primero: las propiedades están en nosotros mutuamente diferenciadas y separadas; por ello no se anulan, sino que ejercen una acción. Por ello somos la víctima de las antinomias. En nosotros el Pleroma se desgarra. 

Segundo: las propiedades pertenecen al Pleroma y nosotros podemos y debemos poseerlas y vivirlas sólo en nombre y signo de la diferenciación. En el Pleroma se anulan, en nosotros no. La diferenciación de ellas salva. 

Cuando aspiramos al Bien o a la Belleza, olvidamos nuestra esencia, que es diferenciación, y nos entregamos a las propiedades del Pleroma que son las antinomias. Nos esforzamos por alcanzar el Bien y lo Bello, pero a la vez captamos el Mal y lo Feo, pues en el Pleroma son uno con el Bien y lo Bello, y por ello también del Mal y de lo Feo, y no caemos en el Pleroma, concretamente en la nada y en la disolución. 

Vosotros objetáis: Tú dijiste que lo Diverso y lo Idéntico son también propiedades del Pleroma. ¿Qué sucede cuando aspiramos a la diversidad? ¿No somos entonces fieles a nuestra esencia? ¿Y hemos de caer también entonces en la identidad cuando aspiramos a la diversidad? 

No debéis olvidar que el Pleroma no tiene propiedad alguna. Nosotros las creamos con el pensamiento. Así pues, cuando vosotros aspiráis a la diversidad o identidad o cualesquiera otras propiedades, aspiráis a pensamientos que os fluyen del Pleroma, a saber, pensamientos sobre las propiedades inexistentes del Pleroma. Al precipitaros por estos pensamientos caéis de nuevo en el Pleroma y alcanzáis a la vez diversidad e identidad. No vuestro pensamiento, sino vuestra esencia es diferenciación. Por ello no debéis aspirar a la diversidad, como os la imagináis, sino SEGÚN VUESTRA ESENCIA. Por ello sólo existe en principio una aspiración, a saber: la aspiración a la propia esencia. Si tuvierais esta aspiración, no necesitaríais en absoluto saber nada sobre el Pleroma y sus propiedades y accederíais al objetivo correcto según la fuerza de vuestra esencia. Pero, puesto que el pensamiento aliena de la esencia, debo instruiros en el saber mediante el cual podréis poner freno a vuestro pensamiento.

Sermo II
 
Los muertos seguían por la noche a lo largo de los muros y gritaban:

Sobre Dios queremos saber. ¿Dónde está Dios? ¿Está muerto Dios? 

Dios no está muerto, es tan vivo como siempre. Dios es Creatur, pues es algo determinado y por ello diferenciado del Pleroma. Dios es propiedad del Pleroma y todo cuanto digo de la Creatur vale también para Él. 

Sin embargo, se distingue de la Creatur en que es mucho menos claro y más indeterminado que la Creatur. Es menos diferenciado que la Creatur, pues el principio de su esencia es plenitud verdadera y sólo en cuanto es determinado y diferenciado es Creatur y en cuanto es la patentización de la verdadera plenitud del Pleroma. 

Todo cuanto nos diferenciamos cae en el Pleroma y se anula con su oposición. Por ello, cuando no diferenciamos a Dios, la verdadera plenitud deja de existir para nosotros. 

Dios es también el Pleroma mismo, del mismo modo que cada punto ínfimo en lo creado y en lo increado es el Pleroma mismo. 

El vacío actuante es la esencia del Diablo. Dios y Diablo son las primeras patentizaciones de la Nada, que nosotros llamamos Pleroma. Es indiferente si el Pleroma existe o no existe, pues se anula a sí mismo en todo. No es así con la Creatur. Dios y el Diablo, en cuanto son Creaturas, no se anulan, sino que existen opuestamente como contrarios actuantes. No necesitamos prueba alguna de su existencia, basta que debemos siempre hablar de ellos de nuevo. Incluso aunque ambos no existieran, la Creatur, a partir de su naturaleza de diferenciación, los diferenciaría de nuevo del Pleroma. 

Todo lo que adquiere su diferenciación a partir del Pleroma es antinomia, por ello siempre a Dios le corresponde el Diablo. 

Esta mutua pertenencia es tan íntima y, como vosotros habéis experimentado, también tan indisoluble en vuestra vidacomo el Pleroma mismo. Ello proviene de que ambos están muy próximos al Pleroma, en el que todos los contrarios dejan de existir y son uno. 

Dios y Diablo son distintos por el lleno y el vacío, engendramiento y destrucción. Lo ACTUANTE les es común. Lo Actuante les une. Por ello lo Actuante está por encima de ellos y es un Dios por encima de Dios, pues unifica lo Pleno y el Vacío en su acción. 

Éste es un Dios del que vosotros nada sabíais, pues los hombres lo olvidaron. Nosotros lo denominamos por su nombre: ABRAXAS. Es todavía más indeterminado que Dios y Diablo. 

Para diferenciar a Dios de él, llamamos a Dios HELIOS o Sol. 

Abraxas es acción, frente a él no hay nada sino lo irreal, por ello su naturaleza activa se despliega libre. Lo irreal no existe y no se opone. Abraxas está por encima del Sol y por encima del Diablo. Es lo improbable, probable; lo irreal, activo. Si el Pleroma tuviera una esencia, Abraxas sería su
manifestación. 

Es ciertamente lo activo mismo, pero ninguna acción determinada, sino acción en general. 

Es irreal activo, porque no tiene acción determinada alguna. 

Es también Creatur, puesto que se diferencia del Pleroma. 

El Sol tiene una acción determinada, al igual que el Diablo; por ello nos parecen mucho más actuantes que el Abraxas indeterminable. 

Es Fuerza, Duración, Transformación. 

Aquí los muertos levantaron un gran tumulto, pues eran cristianos.

Sermo III
 
Los muertos avanzaron como niebla a través de los pantanos y gritaron: Habíanos más sobre el supremo Dios. 

Abraxas es el Dios difícilmente reconocible. Su poder es el supremo, pues el Hombre no lo ve. Del Sol ve el summum bonum, del Diablo el infimum malum, de Abraxas, sin embargo, la VIDA indeterminada en todos los aspectos que es la madre del bien y del mal. 

La Vida parece ser más pequeña y más débil que el summum bonum, razón por la cual resulta difícil pensar que Abraxas supere en poder incluso al Sol, que es, sin embargo, la fuente iluminante de toda fuerza de vida misma. 

Abraxas es el Sol y a la vez el abismo eternamente arrollador del Vacío, del empequeñecedor y disgregador, del Diablo. 

El poder de Abraxas es ambivalente. Vosotros no lo veis, pues en vuestros ojos lo opuestamente orientado de este poder deja de ser. 

Lo que Dios Sol dice es vida. 

Lo que dice el Diablo es muerte. 

Abraxas, sin embargo, dice la palabra digna y condenada, que es a la vez vida y muerte. 

Abraxas produce verdad y mentira, bien y mal, luz y tinieblas en la misma palabra y en el mismo acto. Por ello es Abraxas temible. 

Es soberbio como el león en el instante en que vence a su víctima. Es bello como un día de primavera. 

Sí, es el gran Pan mismo y el pequeño.  Es Príapo. 
Es el monstruo del averno, un pólipo con mil brazos, serpiente alada, furia.
Es el Hermafrodita del principio más inferior.
Es el Señor de las ranas y los sapos, que viven en el agua y suben a la tierra, que cantan al mediodía y a medianoche.
Es el Lleno que se une con el Vacío.
Es la cópula sagrada,
es el amor y su homicidio,
es el santo y su traidor.
Es la más clara luz del día y la más profunda noche del absurdo.
Verle significa ceguera, 
rezarle significa muerte, 
temerle significa sabiduría, 
no oponerse a Él significa salvación. 

Dios vive detrás del sol, el Diablo vive detrás de la noche. Lo que Dios engendra a partir de la luz, el Diablo lo arrastra a la noche. Pero Abraxas es el mundo, su devenir y dejar de ser mismo. A cada ofrenda del Dios Sol el Diablo presenta su maldición. 

Todo cuanto solicitáis de Dios Sol, produce un acto de Diablo. 

Todo cuanto creáis con Dios da al Diablo poder de actuación. 

Esto es el terrible Abraxas
Es la Creatur más poderosa y en él la Creatur se horroriza a sí misma.
Es la colisión patente de la Creatur contra el Pleroma y su nada.
Es el horror del hijo ante la madre.
Es el amor de la madre por el hijo.
Es el encanto de la tierra y la crueldad del cielo.
El Hombre queda paralizado ante su semblante.
Ante él no hay preguntas ni respuestas.
Es la vida de la Creatur.
Es la acción de la diferenciación.
Es el amor de los hombres.
Es el habla de los hombres.
Es la claridad y la sombra del hombre.
Es la realidad cambiante.

Aquí los muertos aullaron y se enfurecieron, pues eran imperfectos.

Sermo IV
 
Los muertos llenaron el espacio de quejas y dijeron: Hlablanos de los Dioses y Diablos, reprobo. 

Dios Sol es el supremo bien, el Diablo lo contrario, así pues tenéis dos dioses. 

Sin embargo, hay muchos bienes elevados y muchos males graves, y bajo ello hay dos dios-diablo: uno es lo ARDIENTE y el otro lo CRECIENTE. 

Lo Ardiente es el EROS en la forma de llama. Alumbra al consumirse. 

Lo Creciente es el ÁRBOL DE LA VIDA, reverdece al acumular materia viva. 

El Eros llamea y muere por ello; el Árbol de la vida, por el contrario, crece lenta y constantemente a través de los tiempos incalculables.

Bien y mal se unen en la llama.
Bien y mal se unen en el crecimiento del árbol.
Vida y amor se enfrentan en su divinidad.

Incalculable, como es el ejército de estrellas, es el número de dioses y diablos.

Cada estrella es un dios y cada espacio que llena una estrella es un diablo. Pero el lleno-vacío del todo es el Pleroma. 

La acción de todo es Abraxas, sólo lo irreal se contrapone a él. 

Cuatro es el número de los dioses principales, pues cuatro es el número de las medidas del mundo. 

Uno es el principio, el Dios Sol. 
Dios es el Eros, pues unifica a dos y se extiende iluminante. 
Tres es el Árbol de la vida, pues llena el espacio con cuerpos. 
Cuatro es el Diablo, pues abre todo lo cerrado; disuelve  deviene nada. 

Feliz yo, a quien es dado conocer la pluralidad y diversidad de los dioses. Desgraciados vosotros, que sustituís esta indestructible pluralidad por un Dios. De este modo origináis el tormento de la no comprensión y la mutilación de la Creatur, cuya esencia y anhelos es diferenciación. ¿En qué sois fieles a vuestra esencia, si queréis convertir al mucho en uno? Lo que hacéis con los dioses os sucede también a vosotros. Todos os volvéis iguales y vuestra esencia se mutila. 

Por la voluntad del Hombre impera igualdad y no por la voluntad de Dios, pues las de los dioses son muchas; en cambio, las de los hombres son pocas. Los dioses son poderosos y soportan su diversidad, pues, como las estrellas, están aislados y a una inmensa distancia entre sí. Los hombres son débiles y no soportan su diversidad, pues habitan casi juntos y necesitan la comunidad para poder soportar su carácter peculiar. Para la salvación os enseño lo inadmisible por causa de lo cual soy condenado. 

La pluralidad de dioses corresponde a la pluralidad de hombres. 

Innumerables dioses aguardan devenir hombres. Innumerables dioses han llegado a ser hombres. El Hombre participa de la esencia de los dioses, proviene de los dioses y va a Dios. 

Del mismo modo que no resulta posible meditar sobre el Pleroma, tampoco es posible adorar a la multiplicidad de los dioses. Siquiera es posible adorar al primer Dios, la Plenitud activa y el summum bonum. Nosotros no podemos hacer nada para ello ni tomar nada de ello, pues el vacío activo lo traga todo en sí. Los dioses diáfanos forman el mundo del cielo, éste es plurifacético y se extiende y amplía infinitamente. Su señor supremo es el Dios Sol. 

Los dioses oscuros forman el mundo de la tierra. Son simples y se empequeñecen y disminuyen infinitamente. Su señor supremo es el Diablo, el espíritu de la luna, el satélite de la tierra, más pequeño y más frío que la tierra. 

No existe diferencia alguna entre el poder de los dioses del cielo y de la tierra. Los del cielo engrandecen, los de la tierra empequeñecen.

Incalculable es la dirección de ambos.

Sermo V
 
Los muertos se burlaron y gritaron: instruyenos, bufón, acerca de la Iglesia y de la santa comunidad. 

El mundo de los dioses se manifiesta en la espiritualidad y en la sexualidad. Los del cielo aparecen en la espiritualidad, los terrenales en la sexualidad. 

Espiritualidad recibe y capta. Es femenina y por ello la denominamos la MATER CAELESTIS, la madre celestial. Sexualidad produce y crea. Es masculina y por ello la denominamos FALO, el padre terrenal. La sexualidad del hombre es más terrena, la sexualidad de la mujer es más espiritual. La espiritualidad del hombre es más celestial, aspira a lo más grande. 

La espiritualidad de la mujer es más terrena, se dirige a lo pequeño. 

Mentirosa y diabólica es la espiritualidad del hombre que se dirige a lo pequeño. 

Mentirosa y diabólica es la espiritualidad de la mujer que se dirige a lo grande. 

Cada uno debe orientarse a su lugar. 

Hombre y mujer se convierten en diablo cuando no separan sus caminos espirituales, pues la esencia de la Creatur es diferenciación. 

La sexualidad del hombre se dirige a lo terreno, la sexualidad de la mujer se dirige a lo espiritual. Hombre y mujer se convierten mutuamente en diablo cuando no separan su sexualidad. 

El hombre conoce lo pequeño, la mujer lo grande. 

El hombre se diferencia de la espiritualidad y de la sexualidad. Llama a la espiritualidad Madre y la sitúa entre el cielo y la tierra. Llama a la sexualidad Falo y la sitúa entre él y la Tierra, pues la madre y el Falo son demonios sobrehumanos y patentizadores del mundo de los dioses. No son más eficaces que los dioses porque están más próximamente unidos a nuestra esencia. Si no os distinguís de la sexualidad y de la espiritualidad, ni las consideráis como esencia sobre vosotros, entonces las degradáis con propiedades del Pleroma. Espiritualidad y sexualidad no son vuestras propiedades, no son cosas que poseáis y abarquéis, sino que os poseen y abarcan a vosotros, pues son poderosos demonios, formas de manifestación de los dioses, y por ello cosas que van más allá de vosotros y existen por sí mismas. No se trata de que uno tenga una espiritualidad para sí o una sexualidad para sí, sino que se encuentra bajo la ley de la espiritualidad y de la sexualidad. Por ello ninguno puede ir en contra de estos demonios. Vosotros debéis verlos como demonios y como asunto y peligro común, como lastre común que la vida os ha impuesto. Así también la vida os es asunto y peligro omún, al igual que los dioses y principalmente el temible Abraxas

El Hombre es débil, por ello es comunitario inevitablemente; la comunidad, si no está bajo el signo de la madre entonces está bajo el signo del Falo. Ninguna comunidad es desgracia y enfermedad. Comunidad en cada uno es ruptura y disolución. 

La diferenciación conduce al ser único. El ser único se enfrenta a la comunidad. Pero, en virtud de la debilidad del hombre rente a los dioses y demonios y a su ley invencible, es necesaria la comunidad. Por ello sois tan sociales como es necesario, no por la voluntad de los hombres, sino a causa de los dioses. Los dioses os fuerzan a la comunidad. En la medida en que os fuerzan, la comunidad origina necesidad, más desgracia hay. 

En la sociedad que cada uno se subordine al otro para que se mantenga la comunidad, ya que la necesitáis. En la comunidad cada uno se clasifica por encima de otro, de modo que cada uno llegue a sí mismo y evite la esclavitud. 

En la comunidad rige la abstención, 
en el estar sólo rige disipación. 
La comunidad es lo profundo, 
el aislamiento es la altura. 
La medida correcta de comunidad purifica y sostiene. 
La medida correcta de aislamiento purifica y complementa. 
La comunidad nos da el calor, 
la soledad nos da la luz.

Sermo VI
 
El demon de la sexualidad entra en nuestra alma como una serpiente. Es como la mitad del alma humana y significa deseo de pensamiento. 

El demon de la espiritualidad se sumerge en nuestra alma como el pájaro blanco. Es la mitad del alma humana y se llama pensamiento de deseo. 

La serpiente es un alma terrena, semidemoníaca, un espíritu, y unifica los espíritus de los muertos. Al igual que éstos, revolotea en las cosas de la tierra y origina que nosotros las temamos, o que inciten nuestra concupiscencia. La serpiente es de naturaleza femenina y busca siempre la comunidad de los muertos que están retenidos en la tierra, aquellos que no hallaron el camino que lleva más allá, a saber: a la soledad. La serpiente es una puta y tiene amoríos con el diablo y con los malos espíritus, un maligno tirano y espíritu de tortura, siempre seduciendo a la peor comunidad. El pájaro blanco es un alma semidivina del hombre. Permanece junto a la madre y de vez en cuando se eleva. El pájaro es masculino y es idea actuante. Es casto y solitario, un mensajero de la madre. Vuela muy por encima de la tierra. Ordena la soledad. Trae de las lejanías noticias que han sucedido ya. Lleva nuestras palabras a la madre. Hace de intercesora, advierte, pero no tiene poder alguno frente a los dioses. Es un recipiente del sol. La serpiente desciende y paraliza con astucia al demon fálico o lo incita. Eleva las ideas clarividentes de lo terreno, que se originan por todas partes y que con codicia se aspiran por todas partes. La serpiente no quiere, pero debe sernos útil. Libera nuestro encadenamiento y de este modo nos muestra el camino que no hallábamos a partir del ingenio de los hombres. 

Los muertos me miraron con desprecio y dijeron: Deja de hablar de dioses, demonios y almas. Todo esto en general lo sabíamos ya desde hace tiempo.

Sermo VII
 
Por la noche, sin embargo, volvieron los muertos con ademanes acusatorios y dijeron: Olvidamos hablar de una cosa, instruyenos acerca de los hombres. 

El hombre es una puerta a través de la cual penetran del mundo externo los dioses, demonios y almas en el mundo interno, del mundo grande al mundo pequeño. Pequeñez y nadería es el hombre, vosotros lo habéis ya pasado, pero volvéis a encontraros en el espacio infinito, en la pequeña o interna infinitud. 

A distancia incalculable está una estrella sola en su cénit. 

Éste es el Dios de este uno, éste es su mundo, su Pleroma, su divinidad. 

En este mundo el hombre es el Abraxas, que da a luz o devora su mundo. 

Esta estrella es el Dios y el fin de los hombres. 
Éste es su Dios que le guía, 
a él va el hombre para hallar su descanso,
a él conduce el largo viaje del alma hacia la muerte,  en él todo brilla como luz, todo cuanto remite al hombre al gran mundo. 
A éste reza el hombre. 
El rezo acrecienta la luz de la estrella, 
lanza un puente sobre la muerte, 
prepara la vida del mundo pequeño, 
y aminora el deseo falto de esperanza del gran mundo.

Cuando el gran mundo se torna frío, la estrella ilumina. 

No hay nada entre el hombre y su Dios, en cuanto el Hombre puede separar su mirada del espectáculo llameante de Abraxas

Aquí Hombre, allí Dios.
Aquí debilidad y nadería, allí eterna fuerza creadora.
Aquí oscuridad total y frío húmedo.
Allí Sol pleno.

A esto los muertos guardaron silencio y se elevaron hacia arriba como humo sobre el fuego del pastor, que por la noche esperaba a su rebaño.

ANAGRAMA:

NAHTRIHECCUNDE
GAHINNEVERAHTUNIN
ZEHGESSURKLACH
ZUNNUS
"


martes, febrero 21, 2017

High Hopes: Learning to Fly...



domingo, febrero 19, 2017

El Círculo Hermético...

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El Círculo Hermético - Miguel Serrano
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"Es el 22 de enero de 1961, en Montagnola,
en la parte italiana de Suiza. Almuerzo
en casa de Hermann Hesse. Afuera cae la
nieve; pero el cielo está claro. Miro a
través de la ventana; luego, a mi plato
de CURRY; al levantar la vista encuentro,
al otro extremo de la mesa, los ojos
también claros y transparentes de Hesse.


-¡Qué suerte -digo- hallarme hoy almorzaando
aquí, con usted!


-Nada sucede casualmente -responde Hesse-,
aquí sólo se encuentran los HUÉSPEDES JUSTOS;
éste es el CIRCULO HERMÉTICO..."

EL SUEÑO 

"Esa noche, en Zurich, tuve un sueño. Veía un gran edificio de color blanco, de construcción  extendida, con varios pisos, que parecía una universidad. En él estudiaban numerosos alumnos; cada dependencia era una sala de clases. Se estudiaban de preferencia las ciencias exactas y aplicadas, la Ingeniería, la Física. Cada alumno en ese ejército incontable sería luego un científico, un ingeniero, que aplicaría los maravillosos conocimientos adquiridos para lograr resultados tangibles. Utilizaría esos conocimientos automáticamente, por así decirlo, sin jamás maravillarse, ni prolongar el pensamiento hacia la duda, sin sacar conclusiones vitales, sin remontarse a las esencias. Era éste el mundo del presente y del futuro. Los hombres salidos de estas aulas serían duros, plomos, hechos para expresarse en las leyes de la mecánica, productos ellos mismos de la mecánica. Los últimos exponentes de un mundo con alma, de un tiempo solar, con carne y espíritu; los últimos representantes de los dioses y demonios clásicos, de la tierra viva, del vino y de la sangre, ya se fueron. Acababan de morir. Semidioses, hombres vivos, los últimos hijos heroicos del ensueño y de la magia. Serían juzgados por los hombres-hormigas del presente como románticos, como idealistas, productos de la superestructura de una sociedad burguesa en descomposición. Los arquetipos del presente serán los hombres-grises del átomo, de la máquina, los conquistadores físicos del espacio, los que se preparan tan sañudamente en estas universidades de cemento, en estos países de asfalto. Y cada vez será peor, cada vez más. ¿Qué tenía que hacer yo aquí?, me preguntaba. ¿Cuál era mi lugar, mi sitio? Extraño, ajeno, no existía para mí un solo hueco, un solo espacio. ¿Y Hesse, y Jung, dónde se habían ido? Muy lejos, totalmente inalcanzables. Ellos no retornarían jamás; irían a otros mundos, a otros universos ganados por el trabajo que realizaron en su alma. Y yo, ¿qué podría hacer? Prepararme también, cumplir con el esfuerzo para no retornar nunca más a esta tierra y merecer a mi vez el paso a otra esfera. Me quedaba muy poco tiempo para ello, debería hacer el esfuerzo último. Pronto, ahora mismo, si quería salvarme del desierto-plomo en que la tierra será transformada por la mecánica, de la prisión horrible, y poder avanzar por el mismo sendero que mis camaradas mayores, que mis amigos, los semidioses de sangre y carne, los magos, los guardadores del sueño...


LA FIESTA DE BREMGARTEN

"Hoy es domingo. Me encuentro solo en mi casa de Belgrado y me propongo celebrar un rito, rodeado de mis cuadros y esculturas de Oriente. Voy a escuchar la música que Hesse amaba y la voy a escuchar con él, voy a prestarle mis sentidos para que aún pueda seguir oyéndola. Estoy seguro de que él vendrá. 

Enciendo unas varillas de sándalo de la India y pongo en la electrola la Misa de Bach en Si Menor. 

Me reclino en un sofá y dejo que la música nos envuelva. No pierdo una nota, no puedo hacerlo, pues él está oyendo a través de mí y debo serle fiel, debo escuchar tal como él lo hiciera mientras vivía. ¡Ah!, sí, esta música es como la pintura de Leonardo, como 'La Anunciación', el 'San Juan', 'Santa Ana y la Virgen', como la 'Virgen de las Rocas'. En esta Misa, Bach repite su propia vida, ofrenda sus motivos, sus símbolos, sus leyendas, a ese algo que lo trasciende y que es su propia alma. Es una misa consigo mismo. Es un Sacrificio a la propia vida, a la propia alma, buscándose, rebuscándose, prolongándose, y donde los últimos toques son un Matrimonio y una ofrenda casi sacrílegos. Es la muerte y la esperanza de la Resurrección, pero en los propios mitos, en las historias creadas, en los compases, en los motivos, en los juegos de los números, en el contrapunto, en las voces desmaterializadas y en la flor que crece de todo esto, la flor mística que brota en el Altar y que es el producto imaginario de la sostenida tensión de un alma que ha gritado desde la cuna hasta la tumba: "Padre mío, ¿por qué me has abandonado?" La magia es esto: la creación de la Flor Mística. Sólo muy pocos lo han conseguido. Bach, en su Misa. La Misa es también la fiesta de Bremgarten que Bach se ofrendara a sí mismo, repitiendo en ella toda su vida de creador.


Sigo escuchando. No pierdo nada. Y Hesse está aquí y lo agradece. El oye conmigo, él me enseña a escuchar la música.

La Misa ha terminado y le seguirán luego 'La Pasión según San Juan' y 'La Pasión según San Mateo'. Todo un día, toda una semana, hasta el próximo domingo. Y al final de este rito, cumplido ya, vendrá nuestra Fiesta de Bremgarten, la mía.

Efectivamente, he preparado un almuerzo en mi casa solitaria de Belgrado, en este país que pugna por superar la era del sol y de la espiga. Y voy a invitar a ese almuerzo a todos mis fantasmas, a mis mitos y a mis muertos.

Será un almuerzo en honor del amigo ya partido. Le devolveré ahora su hospitalidad en Montagnola. Pero invitaré también a mis leyendas.

Les hago pasar al comedor y les voy sentando a mi mesa, mientras allí cerca se ejecuta la música mágica. Todos se sientan de tal modo que forman un Mandala.

En un comienzo la fiesta fue en honor de Hesse, pero poco a poco se ha transformado en una Misa oficiada en mi propia
alma, con los sueños de toda una vida.

Entonces, escancié vino rojo de Istria y de los Andes. Y brindé por Hesse y porque su camino de ultratumba le fuese suave. Le prometí, además, sostenerle en mi recuerdo en contra de las espantables aguas del Gran Río. Y brindé por cada uno de mis fantasmas y por los grandes sueños.

Brindamos, brindamos mucho, mientras cantaban los coros embrujados. Y envueltos en ellos se movían cadenciosos los rostros de la Leyenda, de los amigos sin tiempo y sin espacio...
"

“Nuestra amistad no fue, por cierto, literaria, 
sino mágica, sin edad, sin tiempo; 
un encuentro en medio del río eterno de las cosas...”

sábado, febrero 18, 2017

La Metamorfosis de Piktor...

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La Metamorfosis de Piktor - Herman Hesse
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"El joven Piktor ha entrado en el Paraíso y se encuentra frente a un árbol que es a la vez hombre y mujer. Con veneración lo mira y le pregunta: “¿Eres tú acaso el Árbol de la Vida?” Pero cuando, en lugar del árbol, le responde la Serpiente, Piktor se vuelve para continuar su camino. Contempla todo con atención y todo le encanta en el Paraíso. Claramente presiente que se halla en el origen, en la fuente de la vida.

Ve otro árbol, que es ahora al mismo tiempo Sol y Luna. Y Piktor le pregunta: “¿Eres acaso tú el Árbol de la Vida?” El Sol lo confirmó riendo; la Luna, con una sonrisa.

Flores maravillosas le contemplaron, flores de variados colores, flores que tenían ojos y caras. Algunas reían ampliamente, otras casquivanas; algunas ni se movían ni reían, permanecían mudas, ebrias, hundidas en sí mismas, envueltas en su propio perfume, como sofocadas. Una flor le cantó la canción de las lilas; otra, una canción de cuna azul oscura. Una flor tenía los ojos como un zafiro duro; otra le recordó su primer amor; otra, el color del jardín de su niñez, la voz de su madre y su perfume. Esta se rió, aquélla le sacó la lengua, una lengüita curva, rosada, que se le aproximó. Piktor extendió la suya para tocarla. Le encontró un sabor agrio y salvaje, a racimo y a miel y también como al beso de una mujer.

Aquí, entre todas estas flores, Piktor se sintió henchido de nostalgia y temeroso. Su corazón latió fuerte, como una campana, quemándose, tendiendo hacia algo desconocido.

Piktor vio ahora un pájaro reclinado en el pasto, refulgiendo de tal suerte que parecía poseer todos los colores.

Y Piktor le preguntó:

- ¡Oh pájaro! ¿Dónde se encuentra la felicidad?
- ¿La felicidad? Se encuentra en todas partes: en la montaña y en el valle, en la flor y en el cristal.

El pájaro sacudió alegre sus plumas, movió el cuello, agitó la cola, guiñó un ojo y se quedó inmóvil sobre el pasto. Repentinamente se había transformado en una flor, las plumas eran hojas, las patas raíces. Piktor lo contempló maravillado.

Pero casi enseguida, la flor-pájaro movió sus hojas; se había cansado de ser flor y ya no tenía más raíces. Proyectándose lánguidamente hacia arriba, se transformaba en mariposa, meciéndose sin peso, toda luz.

Piktor se maravillaba aún más. El alegre pájaro-flor-mariposa voló en círculos en torno de él, brillando como el sol; se deslizó hacia la tierra y, como un copo de nieve, quedóse allí, junto a los pies de Piktor. Respiró, tembló un poco con sus alas luminosas y, de inmediato, se transformó en cristal, de cuyos cantos irradiaba una luz rojiza. Maravillosamente brilló entre la hierba, como campanas que tocan para una fiesta.

Así brilló la joya.

Mas parecía ya que su fin se acercaba, que la tierra la atraía, y la piedra preciosa fue disminuyendo con rapidez, como si quisiera hundirse bajo la hierba.

Entonces Piktor, llevado por un deseo imperioso, tomó la joya entre sus manos y la retuvo. Con fervor miró su luz mágica; traspasaba su corazón una añoranza por todas las venturas.

Fue en ese instante que de la rama de un árbol muerto se deslizó la Serpiente y le susurró al oído: “La joya se transforma en lo que tú quieras. Comunícale rápido tu deseo, antes que sea tarde”.

Piktor temió perder la oportunidad de alcanzar su felicidad. Con premura dijo la secreta palabra. Y se transformó en un árbol. Porque árbol era lo que Piktor siempre había añorado ser. Porque los árboles están llenos de calma, fuerza y dignidad.

Creció hundiendo sus raíces en la tierra y extendiendo su copa hacia el cielo. Hojas y ramas nuevas surgieron de su tronco. Era feliz con ello. Sus raíces sedientas absorbieron el agua de la tierra, mientras las hojas se mecían en el azul del cielo. Insectos vivían en su corteza y a sus pies se cobijaron las liebres y el puerco espín.

En el Paraíso, alrededor suyo, la mayoría de los seres y las cosas se transformaban en la corriente hechizada de las metamorfosis. Vio fieras que se cambiaron en piedras preciosas o que partieron volando como pájaros radiantes. Junto a sí, varios árboles desaparecieron de improviso; se habían vuelto vertientes; uno se hizo cocodrilo, otro se fue nadando, lleno de gozo, transformado en pez. Nuevas formas, nuevos juegos. Elefantes trasmutaron sus vestidos en rocas, jirafas se convirtieron en monstruosas flores.

Pero él, el Árbol-Piktor, siempre se quedó igual; no podía transformarse más.

Desde que se dio cuenta de ello, desapareció su felicidad y, poco a poco, comenzó a envejecer, tomando el aspecto cansado, serio y ausente que se puede observar en muchos árboles antiguos.

También los caballos y los pájaros, también los seres humanos y todas aquellas criaturas que han perdido el don de la renovación, se descomponen con el tiempo, pierden su belleza, se llenan de tristeza y preocupación.


Una vez, una niña muy joven se perdió en el Paraíso. Su pelo era rubio y su traje, azul. Cantando y bailando, llegó junto al Árbol-Piktor. Más de un mono inteligente se rió destemplado detrás de ella; más de un arbusto le rozó el cuerpo con sus ramas; más de un árbol le arrojó una flor o una manzana, sin que ella lo notase. Y cuando el Árbol-Piktor vio a la niña, fue presa de una desconocida nostalgia, de un inmenso deseo de felicidad. Sentía como si su propia sangre le gritara: “¡Reflexiona, recuerda hoy toda tu vida, descubre su sentido! Si no lo haces, será ya tarde y nunca más vendrá la felicidad.”

Y Piktor obedeció. Recordó su pasado, sus años de hombre, su partida hacia el Paraíso y, en especial, aquel momento que precedió a su transformación en árbol, aquel maravilloso instante cuando aprisionara la joya mágica entre sus manos. En aquel entonces, como todas las metamorfosis le eran posibles, la vida latía poderosamente dentro de él. Se acordó del pájaro que había reído y del árbol Sol y Luna. Le pareció descubrir que entonces olvidó algo, dejó de hacer alguna cosa y que el consejo de la Serpiente le había sido fatal.

La niña escuchó el ulular de las hojas del Árbol-Piktor, moviéndose en marejadas. Miró a lo alto y sintió como un dolor en el corazón. Pensamientos, deseos y sueños desconocidos se agitaron en su interior. Atraída por estas fuerzas, se sentó a la sombra de las ramas. Creyó intuir que el árbol era solitario y triste, al mismo tiempo que emocionante y noble en su total aislamiento. Embriagadora sonaba la canción de los murmullos en su copa. La niña se reclinó sobre el tronco áspero, sintió como se conmovía y un estremecimiento igual la recorrió. Sobre el cielo de su alma cruzaron nubes. Lentamente cayeron de sus ojos lágrimas pesadas. ¿Qué era esto? ¿Por qué el corazón deseaba hasta casi romper el pecho, tendiendo hacia un más allá, hacia aquél, el bello solitario?

El Árbol-Piktor tembló hasta sus raíces, con vehemencia acumuló todas las fuerzas de su vida, dirigiéndolas hacia la niña en un deseo de unirse a ella para siempre. ¡Ay, que se había dejado engañar por la Serpiente y era ahora sólo un árbol! ¡Qué ciego y necio había sido! ¿Tan extraño para él fue el secreto de la vida? ¡No, porque algo había presentido oscuramente entonces! Y con enorme tristeza recordó al árbol que era hombre y mujer.

Entonces un pájaro se aproximó volando en círculos, un pájaro rojo y verde. La niña lo vio llegar. Algo cayó de su pico. Luminoso como un rayo, rojo como la sangre o como una brasa, precipitándose en la hierba, iluminándola. La niña se inclinó para recogerlo. Era un carbúnculo, una piedra preciosa.

Apenas tomó la piedra en sus manos, cumplióse el deseo del cual su corazón hallábase colmado. Extasiada, fundióse e hízose una con el árbol, transformándose en una fuerte rama nueva, que creció con rapidez hacia los cielos.

Ahora todo era perfecto y el mundo estaba en orden. Únicamente en este instante se había hallado el Paraíso. Piktor ya no era más un árbol viejo y preocupado. Y Piktor cantó fuerte, en voz alta: “¡Piktoria! ¡Victoria!” Se había transformado, pero alcanzando la verdad en la eterna metamorfosis; porque de un medio se había cambiado en un entero.

De ahora en adelante podría transformarse tanto como lo deseara. Para siempre deslizóse por su sangre la corriente hechizada de la Creación, tomando así parte, eternamente, en la creación que a cada instante se renueva. Fue venado, pez, hombre y serpiente, nube y pájaro; pero en cada forma se hallaba entero, en cada imagen era una pareja, dentro de sí tenía al Sol y a la Luna, era hombre y era mujer. Como río gemelo deslizábase por los países; como estrella doble, en el alto cielo..."

jueves, febrero 16, 2017

Lágrimas de Mármol..

"Los pocos que me quieren no me dejan
perderme solo por si disparato,
no pido compasión para mis quejas
que tocan a rebato.

Acabaré como una puta vieja
hablando con mis gatos...
"

"me duele más la Muerte de un Amigo
que la que a mí me ronda..."


"Superviviente, sí, ¡maldita sea!,
nunca me cansaré de celebrarlo,
antes de que destruya la marea
las huellas de mis lágrimas de mármol,
si me tocó bailar con la más fea,
viví para cantarlo..."
(Joaquín Sabina)

miércoles, febrero 15, 2017

Ángeles y Demonios...

Lo que realmente soy, no lo sé ni yo mismo: Fantasía creo que tengo: y nadie me la niega: un pensador profundo no soy: no soy capaz de seguir un hilo lógico aunque yo mismo lo haya hilado bien. Si soy un Poeta, puesto que uno puede ser, pero no hacerse Poeta, que lo decida la posteridad...

 
"La Música es el lenguaje que me permite comunicarme con el Más Allá..."
 

"Descubriríamos cosas terribles si en todas las obras 
pudiéramos llegar hasta la base de su Nacimiento..."

martes, febrero 14, 2017

Don´t Fear the Reaper...

 "For this was on Saint Valentine’s day,
When every fowl comes there his mate to take,
Of every species that men know, I say,
And then so huge a crowd did they make,
That earth and sea, and tree, and every lake
Was so full, that there was scarcely space
For me to stand, so full was  place..."
(The Parlamient of Fowls - Geoffrey Chaucer)


OPHELIA Pray you, let’s have no words of this; but when they ask
you what it means, say you this:
To-morrow is Saint Valentine’s day,
All in the morning betime,
And I a maid at your window,
To be your Valentine.
Then up he rose, and donn’d his clothes,
And dupp’d the chamber-door;
Let in the maid, that out a maid
Never departed more...
(Hamlet - William Shakespeare)

lunes, febrero 13, 2017

Pura Vida...


 
Iñaki: "Pura Vida...!!!"



domingo, febrero 12, 2017

La Gran Belleza...

"Viajar es muy útil, hace trabajar la imaginación.
El resto no son sino decepciones y fatigas.
Nuestro viaje es por entero imaginario.
A eso debe su fuerza.
Va de la vida a la muerte. Hombres,
Animales, ciudades y cosas, todo es imaginado.
Es una novela, una simple historia ficticia.
Lo dice Littré, que nunca se equivoca.
Y, además, que todo el mundo puede hacer igual.
Basta con cerrar los ojos.
Está del otro lado de la vida..."
  (Viaje al fin de la vida - Louis-Ferdinand Celine)


“Termina siempre así, con la muerte. 
Pero primero estuvo la vida. 
Escondida tras el bla, bla, bla, bla, bla, bla. 
Y todo sedimentado bajo la charlatanería y el rumor. 
El silencio. El sentimiento. La emoción. El miedo. 
Los exiguos e inconstantes rayos de Belleza
Y luego la tristeza desgraciada. El hombre miserable. 
Todo sepultado bajo la vergüenza de estar en el mundo. 
Bla, bla, bla, bla.
Más allá, está el más allá. 
Yo no me ocupo del más allá. 
Por lo tanto, que comience esta novela. 
En el fondo, es sólo un truco. 
Sí. Es sólo un truco...”



sábado, febrero 11, 2017

Isle of Avalon...

"All my days I've waited for the sign
The one that brings me closer to the isle of Avalon
I can feel the power flowing through my veins
My heart is beating louder, close to Avalon..."


"Mother earth I can feel you
My rebirth now completed..."

viernes, febrero 10, 2017

We are One...

 "Somos polvo de estrellas y todos somos Uno en ese sentido..."
(Edgard Mitchell)


"En varias tradiciones religiosas y místicas del Este de Asia ―como el hinduismo, el budismo, el jainismo, el sijismo y los grupos de yoga― el samādhi es un estado de conciencia de 'meditación', 'contemplación' o 'recogimiento' en la que el meditante siente que alcanza la unidad con lo Divino..."

jueves, febrero 09, 2017

Amor Infinito...

"Gracias a los dos por darme la Luz..."



"Con Amor Infinito..." 


miércoles, febrero 08, 2017

Oda a la Libertad...


"Según una leyenda del siglo XIX la oda iba a ser originariamente una Ode an die Freiheit (en la época revolucionaria los estudiantes la cantaban con la música de La Marsellesa), pero luego se convirtió en la Ode an die Freude definitiva, para ampliar su significado: aunque el destino del hombre es la Libertad, el desarrollo completo de ese destino debe desembocar en la Alegría..."

Extracto de Beethoven para su novena sinfonía...


O Freunde, nicht diese Töne!
Sondern laßt uns angenehmere anstimmen,
und freudenvollere.
Freude! Freude!
¡Oh amigos, no en esos tonos!
entonemos otros más agradables
y llenos de Alegría
¡Alegría! Alegría!
Freude, schöner Götterfunken
Tochter aus Elysium,
Wir betreten feuertrunken,
Himmlische, dein Heiligtum.
Deine Zauber binden wieder,
Was die Mode streng geteilt;
Alle Menschen werden Brüder,
Wo dein sanfter Flügel weilt.
Alegría, bella chispa divina,
Hija del Elíseo,
penetramos ardientes de embriaguez,
¡Oh celeste! en tu santuario
Tus encantos atan los lazos
que la rígida moda rompiera;
Y todos los hombres serán hermanos,
bajo tus alas bienhechoras.
Wem der große Wurf gelungen,
Eines Freundes Freund zu sein;
Wer ein holdes Weib errungen,
Mische seinen Jubel ein!
Ja, wer auch nur eine Seele
Sein nennt auf dem Erdenrund!
Und wer's nie gekonnt, der stehle
Weinend sich aus diesem Bund!
Quien logró el golpe de suerte
De ser el amigo de un amigo;
Quien ha conquistado una noble mujer,
¡Que una su júbilo al nuestro!
¡Sí, que venga aquel que en la tierra
pueda llamar suya siquiera un alma!
Y quien jamás lo ha podido,
¡Que se aparte llorando de nuestro grupo!
Freude trinken alle Wesen
An den Brüsten der Natur;
Alle Guten, alle Bösen
Folgen ihrer Rosenspur.
Küße gab sie uns und Reben,
Einen Freund, geprüft im Tod;
Wollust ward dem Wurm gegeben,
Und der Cherub steht vor Gott.
Vor Gott!
Se derrama la Alegría para todos los seres
por todos los senos de la Naturaleza;
Todos los buenos, todos los malos,
Siguen su camino de rosas.
Ella nos dio los besos y la vida,
Y un amigo, probado hasta en la muerte;
Al gusanillo fue dada la voluptuosidad,
Y el querubín está ante Dios.
¡Ante Dios!
Froh, wie seine Sonnen fliegen
Durch des Himmels prächt'gen Plan,
Laufet, Brüder, eure Bahn,
Freudig, wie ein Held zum Siegen.
Alegría, como vuelan sus soles
A través de la espléndida bóveda celeste,
Corred, hermanos, seguid vuestra ruta,
Alegría, como el héroe hacia la victoria.
Seid umschlungen, Millionen!
Diesen Kuß der ganzen Welt!
Brüder, über'm Sternenzelt
Muss ein lieber Vater wohnen.
Ihr stürzt nieder, Millionen?
Ahnest du den Schöpfer, Welt?
Such' ihn über'm Sternenzelt!
Über Sternen muss er wohnen...
¡Abrazaos, millones de seres!
¡Este beso para el mundo entero!
Hermanos, sobre la bóveda estrellada
Habita un padre amante.
¿Os prosternáis, millones de seres?
Mundo, ¿presientes al Creador?
¡Búscalo por encima de las estrellas!
¡Allí debe estar su morada..!