Mundo Fusion

viernes, agosto 07, 2015

Ideas arquetípicas y teorías científicas...

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La influencia de las ideas arquetípicas en las teorías científicas de Kepler
(Wolfgang Pauli)
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Aún cuando el tema de este estudio histórico, no es su propósito la enumeración de hechos concernientes a la historia de la ciencia, ni tan siquiera el de hacer una valoración de un gran científico; antes bien, pretende ilustrar puntos de vista concretos sobre el origen y el desarrollo de conceptos y teorías de las ciencias naturales a la luz de un ejemplo histórico. Al hacerlo tendremos ocasión, asimismo, de considerar el significado que tienen para la ciencia moderna los problemas surgidos durante el siglo XVII, período al que vamos a referirnos.


En contraposición a la concepción puramente empírica según la cual las leyes de la naturaleza pueden derivar con certeza virtual sólo del material proporcionado por la experiencia, muchos físicos han hecho notar recientemente que la intuición y la forma en que se dirija la atención juegan considerable papel en el desarrollo de los conceptos e ideas, que generalmente trascienden la mera experiencia, y que son necesarios para fundamentar un sistema de leyes naturales (es decir, una teoría científica). Desde el punto de vista de esa concepción no puramente empírica, de la cual participamos, cabe plantearse la siguiente cuestión: ¿cuál es la naturaleza del vínculo entre las percepciones sensoriales y los conceptos? Todos los pensadores lógicos han llegado a la conclusión de que la lógica pura es fundamentalmente incapaz de construir tal vínculo. Parece más satisfactorio, llegados a este punto, postular un orden cósmico independiente de nuestro arbitrio y diferente del mundo fenomenológico. Tanto si se habla de la participación de las cosas naturales en las ideas, como de un comportamiento de las cosas metafísicas, es decir, de aquellas que son reales en sí mismas, se afirma que la relación entre percepción sensorial e idea sobre el hecho de que para ser objetivos, tanto el espíritu del perceptor como el reconocido por la percepción han de estar sometidos a un pensamiento de orden.


Cada reconocimiento parcial de este orden en la naturaleza conduce a la formulación de juicios que, por una parte, conciernen al mundo fenomenológico, y, por otra, lo trascienden al emplear, idealizándolos, conceptos lógicos generales. El proceso de comprensión de la naturaleza  así como la felicidad que el hombre experimenta al comprenderla, eso  es, la verificación consciente del nuevo conocimiento, parece estar basada en una correspondencia, un hermanamiento de las imágenes internas preexistentes en la psique humana con los objetos externos y su comportamiento. Por supuesto, esta interpretación del conocimiento científico se retrotrae a Platón y, como veremos es asumida claramente por Kepler. De hecho, éste habla de ideas preexistentes en la mente de Dios y que fueron implantadas en el alma, la imagen de Dios, durante la creación. Estas imágenes primarias que el alma puede percibir con la ayuda de un instinto innato son las que Kepler denomina arquetípicas (archetypalis). Existe gran concordancia entre dichas imágenes y las imágenes primordiales o arquetipos introducidas en la psicología moderna por C. G. Jung, que funcionan como instintos de la imaginación. La psicología moderna, al probar que el mecanismo de la comprensión es un prolijo proceso desencadenado por otros que tienen lugar en el inconsciente, antes de que el contenido del consciente pueda ser formulado racionalmente, ha dirigido de nuevo la atención al preconsciente. el nivel arcaico del conocimiento. En este nivel, el lugar de los conceptos claros es ocupado por imágenes con fuerte contenido emocional, no pensadas, sino observadas como si estuvieran siendo dibujadas. Como quiera que estas imágenes son la expresión de un oscuro estado de las cosas, sospechado pero aún desconocido, pueden ser denominadas simbólicas según el concepto de símbolo propuesto por C. G. Jung. Por consiguiente, en tanto que operadores de orden y formadores de imágenes en este mundo simbólico, los arquetipos funcionan como el vínculo perdido entre las percepciones sensoriales y las ideas, siendo, en consecuencia, una presuposición que es incluso necesaria para el desarrollo de una teoría científica de la naturaleza. Sin embargo, hay que ser cautos a la hora de transferir este a priori del conocimiento a la mente consciente y relacionarlo con ideas definidas susceptibles de ser formuladas racionalmente.


Como consecuencia de la actitud racionalista de los científicos a partir del siglo XVIII, los procesos de fondo que acompañan el desarrollo de las ciencias naturales  aunque siempre presentes y de efecto decisivo, permanecieron en gran medida desatendidos, es decir, confinados al inconsciente. Por otra parte, en el medievo y hasta el comienzo de la edad moderna no se puede hablar de ciencia natural en el sentido actual, sino meramente del estado precientífico antes mencionado, o sea, de una descripción simbólica y mágica de la naturaleza. Por supuesto que esto se encuentra también en la alquimia, cuya significación psicológica ha constituido el tema de una intensa investigación por parte de C. G. Jung. Así pues, he centrado especialmente mi atención en el siglo XVII, en el que como fruto de un gran esfuerzo intelectual emergió del fértil suelo de una concepción mágica-animista de la naturaleza una forma auténticamente científica de pensamiento bastante novedosa en aquella época. La figura de Johannes Kepler (1571-1630) me ha parecido sumamente adecuada al propósito de ilustrar la relación existente entre las ideas arquetípicas y las teorías científicas de la naturaleza  ya que sus ideas representan un estadio intermedio notable entre las antiguas descripciones mágico-simbólicas de la naturaleza y las modernas, caracterizadas por su contenido matemático cuantitativo...